El barítono Leonard Warren estaba solo, de pie bajo las luces del escenario del Metropolitan Opera House de Nueva York. Frente a él, había un público expectante. En ese momento lanzó una frase que nadie olvidaría: “Morir, tremenda cosa”. Unos segundos después, el teatro entero quedó en silencio. Era el 4 de marzo de 1960. El auditorio estaba lleno para una función de La forza del destino, de Giuseppe Verdi. Warren, nacido como Leonard Warrenoff en el Bronx...