El arroz es uno de cereales más populares del planeta. Su versatilidad y lo fácil que es prepararlo lo convierte en un alimento protagonista de innumerables recetas, desde risottos cremosos hasta salteados orientales, pasando por el infaltable arroz con manteca favorito de los argentinos. Sin embargo, hay un hábito importante previo a la cocción que es muy importante cumplir porque transforma totalmente la textura y el sabor, y además tiene muchos beneficios para la salud. Lavar bien el arroz con agua antes de ponerlo en la olla, el wok o incluso la freidora de aire es un proceso simple que impacta directamente en la consistencia, el aspecto y hasta en el gusto del plato terminado. Al enjuagar y escurrir bien el arroz, se elimina todo exceso de almidón y con eso nos aseguramos que los granos no se peguen ni apelmacen en la cocción. Además, el resultado final va a ser más liviano y fácil de digerir. Otro beneficio de pasar el arroz por el chorro de agua y un colador antes de cocinarlo ayuda a sacar restos de polvo, cáscara y otras impurezas que pueden venir en el envase o en la venta fraccionada si compramos suelto en una dietética, por ejemplo. También hay razones científicas para que avalan la importancia de lavar el arroz antes de cocinarlo. Una investigación reciente encontró hasta un 20% de microplásticos en el arroz crudo derivados del uso de ese material en la cadena de fraccionamiento, envasado y distribución de este alimento. La costumbre de lavar o enjuagar el arroz con agua antes de cocinarlo permite potenciar todos los nutrientes de este súper alimento, uno de los más importantes a incluir en la dieta para una buena salud integral: