La carrera sprint del Gran Premio de China tuvo como ganador al piloto de Mercedes Benz George Russell, que se afirma como el hombre a vencer en 2026. Sin embargo, los 19 giros en el Autódromo de Shanghái dejaron varias perlitas que adornaron la competencia: desde una mala largada de Max Verstappen y una imprudente maniobra -con penalización- de Kimi Antonelli hasta una fiera batalla rueda con rueda de los pilotos de Ferrari. Con los Mercedes en la delantera (1° y 2°), y con McLaren y Ferrari repartidos entre el 3° y 6° puesto, la primera sprint del año se anticipaba como una carrera intensa, que iba a ser ampliamente disputada desde la largada, pero ni bien se apagaron las luces hubo una ingrata sorpresa: Verstappen, que empezaba 8°, se complicó en la salida y en cuestión de segundos perdió seis posiciones y cayó al 14° lugar. Si bien consiguió recuperarse y cruzar la meta 9°, no alcanzó a sumar puntos y Red Bull se sumerge en una serie de malos resultados. Quien tampoco empezó con el pie derecho fue Antonelli. El italiano de 18 años escoltaba a Russell en la grilla de salida, pero sufrió un inconveniente similar al de Verstappen y perdió varias posiciones. Tanto Lando Norris, como Lewis Hamilton, Charles Leclerc y Oscar Piastri aprovecharon para aventajarlo en la primera curva. La mala salida lo hizo caer hasta la 6° posición. No obstante, aprovechándose de la potencia del W17 consiguió dar vuelta la situación hasta ubicarse 2°, justo antes de la salida del Safety Car a pocas vueltas del final, pero con una sanción de 10 segundos por una imprudente maniobra, tan solo unos giros antes. El piloto italiano fue sancionado con 10 segundos por un toque al francés Isack Hadjar, de Red Bull. Con el coche de seguridad en pista, ingresó a boxes y cumplió la sanción en esa parada. Al final consiguió sumar puntos ubicándose 7°. En otro tramo de la carrera se vivió un tenso momento que trajo recuerdos de las disputas entre los McLaren en la temporada pasada. En esta ocasión, los Ferrari se sacaron chispas en una disputa por perseguir a Russell. El inicio de la carrera tuvo a un Hamilton insistente en contener a su excompañero de escudería. El siete veces campeón del mundo y Russell intercambiaron la punta al menos seis veces hasta que el ganador en Australia logró separarse. Sin embargo, Leclerc se había beneficiado de la pelea y alcanzó a ponerse a menos de 400 milésimas de Hamilton. Fue entonces que el combate llegó a la recta principal y a la curva N°1: Leclerc tomó el interior y Hamilton atacó por afuera y se metió por adentro. Ninguno cedió la posición y se sumergieron en el eslalon de las curvas 2, 3, 4 y 5 a milímetros del desastre. El movimiento entre los cavallinos preocupó a los fanáticos por un posible choque y un eventual doble DNF. Para alegría tifosi, la disputa concluyó allí y fue el monegasco el que terminó quedándose con la ventaja: Leclerc finalizó 2° y Hamilton 3°. Si bien la carrera sprint fue intensa desde el primer segundo, en especial por la disputa entre Russell y Hamilton en las 10 primeras vueltas, terminó con un condimento especial porque el alemán Nico Hülkenberg (Audi) se fue de pista a falta de cinco vueltas y tuvo que intervenir el coche de seguridad. Esto puso a prueba a las 11 escuderías que decidieron dividir las estrategias entre quienes llamaron a sus pilotos para poner gomas blandas y quienes los dejaron en pista para intentar ganar posiciones. Al final, luego de dos vueltas con banderas amarillas y atrás del Safety Car, los beneficiados fueron los que optaron por el cambio a neumáticos rojos, ya que llegaron más frescos al final habiendo tenido el tiempo suficiente para ponerlos a punto. El piloto neerlandés no tuvo la mejor de sus jornadas y se notó en su relación con su RB22: no lo pudo controlar en la largada, padeció un desgaste excesivo en los neumaticos y sufrió un bloqueo con el que terminó afuera de la pista. Tras la carrera, el neerlandés se quejó del monoplaza y lo definió como “inmanejable”. “No había poder. Largué el embriague y no había potencia, básicamente lo que tenía Liam [Lawson] en Australia. Entonces tuvimos que luchar desde atrás. Pero de nuevo, la degradación masiva”, expresó. Embroncado por su rendimiento -y el de su auto-, al terminar la carrera, el tetracampeón se quedó revisando un desperfecto en el neumático delantero izquierdo y se dirigió hacia la sala de prensa para encontrar respuestas a las preguntas que a él tampoco lo dejan dormir.