El 28 de febrero, en Barcelona, poco antes de llegar a los Premios Goya 2026, uno de los stilettos de Karla Sofía Gascón (53) quedó atascado en una alcantarilla. El traspié no la detuvo: avanzó descalza sin perder la compostura, la elegancia ni la sonrisa. Y así, espléndida con un diseño de Saint Laurent, regresó triunfal a la alfombra roja tras un 2025 de contrastes: por un lado, hizo historia al convertirse en la primera mujer trans en ser nominada al Oscar por su papel en la película Emilia Pérez; pero, por otro lado, estuvo en el centro de la polémica por unos tuits publicados entre 2018 y 2019. “Trato de encontrarles el lado positivo a los obstáculos. Siempre hay algo para aprender y crecer, incluso en los peores momentos. Lo que para otras personas puede ser un desastre, yo lo transformo para salir adelante”, dice Karla a ¡HOLA! Argentina en una reflexión que puede aplicarse a toda su vida: tanto para el incidente de los stilettos en los Goya como para su alejamiento forzado de la campaña de premios [a raíz de esos tuits, no estuvo en los Oscar 2025] y el anuncio de su transición de género en 2018. Hasta ese momento, Karla había hecho carrera en la televisión y en el cine como Carlos Gascón, el nombre con el cual nació y con el que conquistó a Marisa Gutiérrez (52), la mujer con la que está casada y con quien tiene a Victoria (nació en 2011 y hoy tiene 15), la única hija de la pareja.