La relación entre el exilio cubano y el gobierno de Cuba enfrenta un nuevo desafío. Recientemente, se ha informado que el gobierno cubano anunciará reformas económicas que permitirán a los cubanoamericanos, especialmente a aquellos que viven en el sur de Florida, invertir y establecer negocios privados en la isla. La reacción del gobernador de Florida, Ron DeSantis, fue inmediata, quien el 19 de marzo afirmó que la propuesta estaba condenada al fracaso, sugiriendo que caería "como un balde de agua fría" en Hialeah, una ciudad con una gran población cubana. DeSantis advirtió que la iniciativa no solo sería rechazada por la comunidad cubanoamericana, sino que también fracasaría por su propia naturaleza. Este anuncio de reformas, que se espera para la próxima semana, busca legalizar la participación de la diáspora en micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) como una medida para atraer divisas en medio de una crisis económica agravada por las restricciones impuestas por la administración Trump. En Hialeah, el alcalde Bryan Calvo ha intensificado la vigilancia sobre empresas locales con vínculos al gobierno cubano, creando un grupo de trabajo llamado Cubat. Este grupo investiga casi 300 negocios sospechosos de tener nexos con la isla, y las autoridades han advertido que podrían revocar licencias comerciales si se comprueban dichos vínculos.