La demencia abarca diversas enfermedades que afectan la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades diarias, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente, más de 55 millones de personas en el mundo padecen esta condición, con casi diez millones de nuevos casos cada año. Un estudio reciente publicado en PLOS Medicine, que analizó a más de 62.000 adultos mayores en Finlandia, encontró que las infecciones graves pueden aumentar el riesgo de desarrollar demencia, incluso excluyendo otras enfermedades coexistentes. La investigación, liderada por Pyry Sipilä de la Universidad de Helsinki, identificó que entre 2017 y 2020, casi la mitad de las personas diagnosticadas con demencia de aparición tardía presentaban al menos una de 29 patologías relacionadas con un mayor riesgo de demencia. Se observó que las infecciones urinarias y las infecciones bacterianas sin localización específica estaban particularmente asociadas al desarrollo de la enfermedad. Este vínculo se mantuvo incluso después de ajustar por otras enfermedades no infecciosas. Los hallazgos sugieren que las infecciones graves podrían acelerar el deterioro cognitivo que conduce a la demencia, con un promedio de cinco a seis años antes del diagnóstico. Sin embargo, los investigadores advierten que no se puede establecer una relación de causa-efecto solo con esta evidencia observacional.