El debate sobre el impacto de las zapatillas de running con mayor amortiguación en la técnica y seguridad de los corredores ha cobrado relevancia en los últimos años. Un estudio del Instituto Tecnológico de Karlsruhe analizó cómo el grosor de la suela afecta la zancada, la cadencia y la estabilidad en corredores experimentados. Se evaluaron modelos con alturas de 27, 35 y 50 mm en una cinta de correr a diferentes velocidades. Los resultados indicaron que las zapatillas con suela de 50 mm aumentaron el tiempo de contacto con el suelo y redujeron la frecuencia de paso, lo que sugiere un estilo de carrera menos dinámico. Además, se observó una mayor oscilación vertical, lo que podría implicar un mayor gasto energético y una disminución de la estabilidad articular, aumentando el riesgo de lesiones. Las zapatillas de suela intermedia (35 mm) mostraron la menor oscilación del tobillo, mientras que las minimalistas (27 mm) no mejoraron este parámetro. Los investigadores advierten que el exceso de amortiguación puede alterar el patrón natural de carrera, comprometiendo la eficiencia del movimiento. A pesar de que las plataformas altas ofrecen comodidad y absorción de impactos, su uso podría no ser adecuado para todos los corredores, especialmente aquellos sin lesiones previas. La elección del calzado debe considerar factores individuales como el historial de lesiones y las preferencias personales, priorizando la seguridad y la salud a largo plazo.