La decisión del gobierno de Javier Milei de retirar a Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha generado un amplio debate, tanto a favor como en contra. Este abandono fue oficializado el 17 de octubre, tras un año de notificación. Entre las razones expuestas, se destacan las críticas a la gestión de la OMS durante la pandemia de COVID-19. La creación de organismos internacionales como la ONU en 1945 buscó fomentar la cooperación entre naciones para evitar conflictos mundiales. Sin embargo, a lo largo de los años, la organización ha enfrentado desafíos para adaptarse a las realidades del siglo XXI, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre su efectividad. La creciente globalización y la aparición de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, han complicado aún más su funcionamiento. El actual enfoque del gobierno argentino, que incluye la salida de la OMS y la disociación de otros acuerdos internacionales, plantea preocupaciones sobre el compromiso del país con el multilateralismo. Estas decisiones pueden aislar a Argentina en el ámbito global y socavar su política exterior, que históricamente ha estado basada en la cooperación y el respeto por el derecho internacional. La urgencia de una reforma en la ONU y un enfoque renovado hacia la diplomacia multilateral son cruciales para enfrentar los retos contemporáneos.