El viernes 10 de abril, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas ingresaron nuevamente al Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, para conocer los avances de las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR). Este acceso fue autorizado por autoridades federales y se realizó en un convoy de ocho camionetas, escoltadas por la Guardia Nacional, en un fuerte dispositivo de seguridad. La visita se produce a un mes de que se cumpliera un año desde que el rancho fue identificado como un presunto centro de operaciones del crimen organizado, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación. Según el informe más reciente de la FGR, el rancho era utilizado para adiestramiento y reclutamiento forzado de personas, quienes eran despojadas de sus pertenencias. Durante las pericias, se han encontrado fragmentos óseos, elementos balísticos y objetos personales, con un avance del 64.44% en el procesamiento del lugar. Aunque se obtuvo un perfil genético masculino de uno de los fragmentos, no se ha logrado una identificación concluyente. Hasta ahora, se han detenido a 47 personas relacionadas con el caso, y aún hay órdenes de aprehensión pendientes. Colectivos como Guerreros Buscadores de Jalisco han expresado su inconformidad con la versión oficial, afirmando que minimizar el rancho a un centro de adiestramiento ignora la violencia y el dolor que allí ocurrieron.