En la actualidad, Estados Unidos y China están inmersos en una intensa competencia por dominar la inteligencia artificial (IA), una carrera que recuerda a la del desarrollo de armas nucleares en la Guerra Fría. Mientras que Estados Unidos ha liderado tradicionalmente el ámbito de los "cerebros" de IA, como los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM), China ha destacado en la creación de "cuerpos" de IA, especialmente robots humanoides. Sin embargo, ambas naciones están invirtiendo billones de dólares en investigación y desarrollo, lo que podría cambiar el equilibrio de poder en los próximos años. El lanzamiento de ChatGPT por OpenAI en 2022 marcó un hito en el desarrollo de LLM, logrando que más de 900 millones de personas lo usen semanalmente. En respuesta, empresas chinas han comenzado a desarrollar sus propios sistemas de IA, como el chatbot DeepSeek, que se lanzó en 2025 y generó un gran impacto en el mercado. A pesar de las restricciones de exportación impuestas por Estados Unidos para limitar el acceso de China a microchips avanzados, los desarrolladores chinos han encontrado formas creativas de avanzar en sus capacidades de IA. En el ámbito de la robótica, China ha superado a Estados Unidos, con un gran número de robots en funcionamiento y un fuerte apoyo gubernamental. Sin embargo, la dependencia de chips avanzados y software sofisticado para que estos robots sean verdaderamente funcionales deja a China en una posición vulnerable.