Nisman, entre la evidencia ignorada y la justicia pendiente
Varios elementos que han resurgido en el debate público fueron mencionados por el fiscal Alberto Nisman en su denuncia presentada el 14 de enero de 2015, en la que acusó a la entonces presidenta Cristina Kirchner. Pocos días después de esta acusación, el fiscal fue encontrado muerto y se produjo un incendio en la Casa Rosada que afectó registros informáticos sobre accesos al edificio, lo que podría haber aportado información sobre los vínculos mencionados en la denuncia. A pesar de la gravedad de estos hechos, ha habido una tendencia a minimizar ciertas acciones y conductas que Nisman consideró relevantes, como la de Luis D’Elía, a quien se le atribuyó un papel crucial en el entramado investigado. Las recientes declaraciones de D’Elía, en un contexto de creciente tensión internacional en Medio Oriente, donde se relaciona con la Guardia Revolucionaria iraní, deben ser vistas como parte de un esquema ya analizado en la denuncia de Nisman. Asimismo, la figura de Ahmad Vahidi, quien ocupaba un lugar destacado entre los funcionarios iraníes buscados por Interpol en relación con el atentado a la AMIA, también merece atención. Nisman había señalado que el Memorándum de Entendimiento con Irán buscaba garantizar la impunidad de los imputados iraníes, lo que subraya la relevancia de Vahidi en la investigación.