La inflación obliga a familias hispanas en Estados Unidos a elegir entre enviar remesas o pagar la renta
Una familia hispana en Estados Unidos enfrenta una presión económica sin precedentes este verano debido a la inflación, que ha encarecido los gastos esenciales. Según el último índice de precios al consumidor (CPI), los hogares hispanos podrían necesitar entre USD 150 y USD 250 adicionales al mes para cubrir los mismos gastos que hace un año. Este aumento, impulsado por el incremento en los precios de gasolina, vivienda, alimentos y seguros, afecta especialmente a quienes envían remesas a sus familias en Latinoamérica y dependen de ingresos variables o por hora. El CPI indica que llenar el tanque de gasolina cuesta un 18,9 % más que el año pasado, mientras que los alquileres y los alimentos también han visto aumentos significativos. Las familias que distribuyen su ingreso entre obligaciones en Estados Unidos y compromisos en el extranjero enfrentan un dilema: priorizar el pago del alquiler o enviar dinero a sus seres queridos. Organizaciones como UnidosUS han señalado que uno de cada tres hogares hispanos urbanos ha pospuesto envíos de dinero o recurrido a préstamos informales para evitar atrasos en el alquiler. La situación es crítica para quienes trabajan en empleos de bajo salario y por hora, ya que la inflación erosiona su poder adquisitivo. Además, muchos de estos trabajadores dependen de sus vehículos para desplazarse, lo que se vuelve más complicado con el aumento del precio del combustible.