Franco Colapinto montó un deslumbrante show de fuego y pasión: más de 600 mil personas vibraron con un retazo de la Fórmula 1 en Buenos Aires
Vico, un niño de 5 años, observa con asombro mientras un Fórmula 1 gira por las calles de Buenos Aires, pilotado por el argentino Franco Colapinto. Su madre, Gabriela, tomó fotos para que su hijo pueda recordar este momento especial. Junto a su familia, disfrutaron de una experiencia única que atrajo a unas seiscientas mil personas a Palermo, donde Colapinto se destacó no solo por su habilidad al volante, sino también por su cercanía con el público. El evento comenzó con emoción, cuando Colapinto se acercó a su abuela Rosa, quien lo había apoyado desde sus inicios y nunca había tenido la oportunidad de verlo correr en persona. Tras una interpretación del himno nacional, el piloto se subió al Lotus E20 y realizó una exhibición que incluyó aceleraciones y giros, dejando a los espectadores entusiasmados. La jornada también incluyó un momento histórico cuando Colapinto condujo el Mercedes-Benz W196 de Juan Manuel Fangio, lo que generó una conexión entre generaciones. Su interacción con los fans fue notable, firmando autógrafos y tomándose selfies, lo que reflejó su aprecio por la afición. Al final, el piloto prometió acelerar al máximo en su última vuelta, dejando una huella imborrable en la memoria de los asistentes y reafirmando su deseo de que la Fórmula 1 regrese a Argentina.