El recorrido que hizo Micaela Albornoz desde Santa Fe hasta Florianópolis y el DNI que fue clave para dar con ella
Micaela Albornoz había desaparecido de su casa el 24 de junio y este lunes se supo de su paradero. Estaba en el Consulado Argentino de Florianópolis, Brasil, pidiendo ayuda económica para viajar a San Pablo. Llevaba encima el DNI de una vecina de su barrio en Rosario, que era rastreado por las autoridades locales. Habían pasado 40 días desde que su familia la vio por última vez, y en ese tiempo la mujer de 32 años atravesó varias provincias argentinas antes de cruzar la frontera sin que nadie lograra retenerla.
Todo comenzó la mañana del 24 de junio, alrededor de las 9.30, cuando Albornoz salió de su vivienda en el Pasaje Bécquer al 500 bis, en el barrio Villa Manuelita, con la intención de ir a una plaza cercana. Vivía allí junto a su hija de dos años y sus dos hermanos. Nunca regresó. Su familia alertó desde el primer momento que la mujer atravesaba problemas de salud mental, que estaba bajo tratamiento con psicofármacos y que al salir no llevaba su medicación consigo.
Los primeros indicios surgieron en la propia ciudad. Una vecina dijo haberla visto en la intersección de Vera Mujica y Centeno, y días después la hermana Eliana encontró prendas y objetos personales de Micaela en la zona del bulevar Oroño y la avenida Leopoldo Lugones, cerca del Parque de la Independencia, tras el aviso de un testigo. Ese hallazgo llevó a la familia a sospechar que podría haber caído en manos de una red de trata.
La búsqueda dio un giro el 30 de junio, cuando cámaras de la Terminal de Ómnibus de Córdoba la registraron durante la medianoche. La familia la reconoció en las imágenes, aunque con el pelo diferente. A pesar de que un grupo de agentes policiales la interrogó y le pidió identificación, la mujer pudo continuar con su recorrido dado que dio su verdadero nombre y respondió con coherencia. Las autoridades no pudieron retenerla por ser mayor de edad, pese al pedido de búsqueda activo.
A mediados de julio, la investigación tomó otro rumbo. Las cámaras de seguridad de una entidad bancaria de Córdoba registraron a un hombre que usaba la tarjeta de débito de Albornoz. El sujeto fue localizado y reconoció haber estado con ella y haberle robado el plástico, aunque aseguró que en ese momento ya no estaba con él. La Policía de la provincia profundizó las diligencias en su jurisdicción, hasta que a fines de mes descartó formalmente su presencia en ese territorio y devolvió la causa a la Fiscalía Regional N° 2 de Rosario.
Previamente, el día 26, surgió una nueva pista. Una cámara sobre la Ruta Nacional 34, cerca de Cañada Rosquín, en el oeste santafesino, captó una imagen que la familia identificó como Micaela. Dos días después se supo que había adquirido pasajes de colectivo con un DNI ajeno, con destino a Santiago del Estero. La Justicia también investigaba un trayecto previo por Entre Ríos. Ante la dificultad para localizarla, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de 5 millones de pesos, y la Fiscalía de Córdoba emitió una notificación amarilla de Interpol. La última pista antes del hallazgo la situaba en Misiones.
Fue el propio documento apócrifo el que terminó por delatar su paradero. Cuando Albornoz lo presentó en el consulado de Florianópolis para pedir asistencia, el personal consular lo cotejó con los registros argentinos y detectó que la titular era buscada por paradero. Su identidad se confirmó mediante el cotejo de huellas dactilares. “Estaba tranquila, se la veía bien”, dijo su hermano Alejo, de acuerdo con lo que contó Rosario3. La madre, Claudia, resumió los 40 días con una sola frase: “Lo que pasamos fue un infierno, pero ya está”.
El regreso de Micaela al país quedó en manos de la Justicia y de las gestiones entre la Cancillería argentina y su par brasileña. Así lo indicó la vocera del gobierno de Santa Fe, Virginia Coudannes: “Actualmente se encuentra en el Consulado Argentino en Florianópolis, donde llegó pidiendo ayuda para trasladarse a San Pablo. Allí presentó un DNI apócrifo, que era rastreado por el Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, ya que pertenecía a una vecina de Rosario”, precisó la funcionaria.