El Gobierno cuestionó la decisión de Brasil de reducir el nivel de su representación diplomática en la Argentina
A través de un comunicado difundido este martes por la noche en redes sociales, Cancillería lamentó la decisión de Brasil de reducir el nivel de su representación diplomática en la Argentina removiendo por tiempo indeterminado a su embajador, Julio Bitelli, en Buenos Aires, luego de las críticas cruzadas entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inacio Lula da Silva.
El comunicado oficial fue difundido por la Cancillería argentina y luego compartido en sus redes sociales por el canciller Pablo Quirno, quien señaló que se trató de una “decisión unilateral” de Brasil. La respuesta se conoció cerca de las 23, horas después de que el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Mauro Vieira, convocara al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para entregarle una protesta formal.
Durante el encuentro, Vieira le comunicó al diplomático que la representación bilateral quedará reducida al nivel de “encargados de Negocios” y le solicitó que regresara a la Argentina, según reconstruyó el Palacio San Martín.
La Cancillería sostuvo que, con esta decisión, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decide “continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas”. Con la resolución, el vínculo diplomático entre los dos principales socios del Mercosur quedará relegado a un nivel que, como informó LA NACION, no registra antecedentes en la historia reciente, al menos desde el retorno de la democracia al país, en 1983.
En el cierre del comunicado, el Gobierno afirmó que las relaciones entre los Estados deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar condicionadas por las necesidades políticas o personales de sus gobernantes. Asimismo, aseguró que la política exterior argentina continuará guiándose por “la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino”.
El conflicto había alcanzado un primer punto crítico el 25 de julio, cuando Milei participó de la convención del Partido Liberal que proclamó a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial de una coalición de derecha. Itamaraty respondió entonces llamando a consultas a Bitelli y entregando una primera protesta formal a Raimondi.
El miércoles pasado, Vieira se reunió con Bitelli, quien luego fue recibido por Lula en el Palacio del Planalto. Allí se decidió continuar monitoreando la relación bilateral, lo que abrió una etapa de moderación en plena campaña para las elecciones brasileñas del 4 de octubre.
Luego, lejos de moderar su postura, este martes, Milei profundizó sus cuestionamientos al expresar su deseo de que “Brasil también se pinte de azul”, en referencia a un posible triunfo del hijo de Jair Bolsonaro. “Sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno, sacarse a los zurdos de encima siempre es bueno”, afirmó.
También acusó a Lula de haber intervenido “activamente” en las elecciones argentinas de 2023 para favorecer a Sergio Massa y reiteró que el entonces candidato recibió ayuda financiera y logística del Partido de los Trabajadores (PT).
La reiteración de esas declaraciones terminó por endurecer la posición de Brasilia. “Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esta decisión”, explicaron a LA NACION desde el gobierno brasileño.