El cáncer de páncreas es una de las enfermedades más agresivas y desafiantes de la medicina actual debido a varios factores. Uno de ellos es que en la mayoría de los casos se detecta en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento efectivo se ven limitadas. Pero una red de científicos y médicos argentinos y franceses trabaja para cambiar ese pronóstico y destacan avances terapéuticos que abren en el futuro cercano "una ventana de esperanza real".
En Argentina, se producen anualmente unos 5.000 casos nuevos de cáncer de páncreas. La incidencia está aumentando aquí y en el mundo, al punto que se estima que para 2030 se convierta en la segunda causa de muerte por cáncer a nivel global, detrás del cáncer de pulmón.
Adenocarcinoma ductal de páncreas, el más frecuente
El tumor más frecuente -aunque no el único- es el adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC, por sus siglas en inglés). Al momento del diagnóstico, entre el 80 y el 85% de los pacientes presenta enfermedad avanzada.
¿Las razones? La enfermedad provoca síntomas inespecíficos (comunes a otras patologías) recién en etapas tardías, además de que no está recomendado realizar estudios de rastreo de cáncer de páncreas en la población general para detectarlo en forma temprana (como en cáncer de mama o colon, por ejemplo), por mencionar solo dos características.
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El foco de la Red Franco-Argentina para el Estudio y Tratamiento del Cáncer de Páncreas está puesto precisamente en realizar avances en todos los aspectos que vuelven tan desafiante al adenocarcinoma ductal de páncreas. "Su objetivo es mejorar de manera sustancial la sobrevida de esta enfermedad mediante estrategias de screening, diagnóstico temprano, generación de guías de práctica clínica y fortalecimiento de la atención en todo el territorio argentino", destacaron a Clarín Juan Iovanna y Eduardo Chuluyan, en representación de la red binacional.
El programa cuenta con la participación del INSERM (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale) de Marsella y el apoyo del Gobierno francés a través del Instituto Francés en Argentina y de la Embajada en Buenos Aires.
Iovanna, que desde hace décadas se encuentra instalado en Francia, dedicó toda su carrera científica a tratar de hacer avanzar el conocimiento de la biología del cáncer de páncreas y desarrollar terapias eficaces para esta enfermedad. Graduado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), actualmente se desempeña como Director de Investigación de Clase Excepcional en el INSERM en Francia e Investigador en el Instituto Paoli Calmettes en Marsella. Fue subdirector del Centro de Investigación en Cáncer de Marsella (CRCM) hasta fines de 2023, donde hoy lidera al Equipo de Cáncer de Páncreas y es director del Programa Nacional sobre cáncer de Páncreas en Argentina.
Chuluyan, por su parte, es médico e investigador principal en CONICET, dirige el Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (CEFYBO) en la UBA y cuenta con una destacada trayectoria en inmunología, mecanismos antiinflamatorios en cáncer y trasplante de órganos.
Iovanna y Chuluyan junto a Gustavo Kohan (doctor en medicina de la UBA, cirujano especializado en cirugía pancreática y laparoscópica y jefe del sector de Cirugía Hepatobiliopancreática del Hospital Rivadavia), en el marco de la Cátedra Europa darán mañana en la Facultad de Medicina la conferencia "Cáncer de Páncreas: de los desafíos a la esperanza" (ver agenda abajo).
Razones para la esperanza
En la actualidad, el tratamiento del cáncer de páncreas se basa en la combinación de cirugía y quimioterapia sistémica. Parte de la complejidad del tumor pancreático reside en que "tiene una respuesta variable, porque se adapta muy bien al cuerpo y evita que el sistema inmune lo detecte fácilmente", describía en una entrevista reciente Pablo Capitanich, jefe del sector cirugía de vías biliares y páncreas del Servicio de Cirugía General del Hospital Alemán. Eso, admitía, obliga a pensar en abordajes personalizados, a medida de cada paciente.
Los especialistas coinciden en que el énfasis que se está poniendo en la investigación (tanto en métodos de detección temprana como en tratamiento) cambiará el pronóstico de la enfermedad en los próximos años.
"Cabe destacar que, aun frente a la gravedad reconocida del adenocarcinoma pancreático, el panorama terapéutico está cambiando con una velocidad inédita. En los últimos años se han consolidado nuevas estrategias que abren una ventana de esperanza real para los pacientes", dijeron Iovanna y Chuluyan.
"Entre ellas -precisaron- se encuentran los tratamientos dirigidos contra mutaciones específicas, en especial las terapias anti-KRAS, durante décadas consideradas un blanco inaccesible, que comienzan a mostrar resultados alentadores en estudios clínicos iniciales (N de la R: todavía están en fase de pruebas). Estas innovaciones permiten, por primera vez, interferir de manera directa en una de las alteraciones genéticas más frecuentes y determinantes de este tumor."
En paralelo -sumaron-, las terapias celulares avanzan de manera sostenida: "El desarrollo de linfocitos CAR-T adaptados para tumores sólidos, históricamente refractarios a la inmunoterapia, representa un cambio conceptual profundo: aprovechar y redirigir el sistema inmunológico para identificar y atacar células tumorales altamente resistentes".
Y aclararon que si bien los primeros intentos de inmunoterapia no lograron los resultados esperados, "hoy contamos con un nivel de conocimiento del microambiente tumoral, de las vías metabólicas y de los mecanismos de evasión inmunológica que permite anticipar que, en un futuro cercano, los resultados mejorarán de manera dramática y abrirán perspectivas terapéuticas completamente nuevas".
"En este contexto, la articulación entre iniciativas académicas, el sistema de salud y organismos internacionales, como propone el Programa Universitario Franco-Argentino, adquiere un valor decisivo. No solo permitirá mejorar el acceso equitativo a estas innovaciones, sino también acelerar la investigación colaborativa necesaria para transformar los avances científicos en beneficios concretos para los pacientes de todo el país", resaltaron.
Y concluyeron que "la combinación de diagnóstico temprano, adecuada organización sanitaria y nuevas terapias dirigidas promete, por primera vez en décadas, modificar de manera sustancial la historia natural del cáncer de páncreas".
Prevención y detección temprana
A pesar de los desafíos que presenta la enfermedad, la prevención desempeña un rol fundamental para reducir el riesgo de desarrollarla. Los especialistas subrayan que no fumar es clave, ya que está comprobado que el tabaquismo eleva significativamente la probabilidad de desarrollar cáncer de páncreas.
Además, llevar una dieta saludable rica en frutas y verduras, actividad física regular, limitar o evitar la ingesta de alcohol y controlar factores metabólicos como el peso y la diabetes son medidas que fortalecen la respuesta inmune y disminuyen los factores de riesgos asociados a este tipo de cáncer. Entre los no modificables se encuentran la edad avanzada y la predisposición genética.
Y si bien no está recomendado realizar pesquisa de cáncer de páncreas en la población general, las guías de práctica clínica resaltan la importancia de identificar a los individuos con predisposición heredada y/o factores de riesgo para someterlos a estrategias de detección temprana.
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AGENDA. El martes 9 de diciembre, a las 18, en el Salón de Consejo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (Paraguay 2155, primer piso), la Red Franco-Argentina para el Estudio y el Tratamiento del Cáncer de Páncreas en conjunto con la Catedra Europa de la Embajada Francesa en Argentina organiza la conferencia Cáncer de Páncreas: de los desafíos a la esperanza. Disertarán los expertos Eduardo Chuluyan, Juan Iovanna y Gustavo Kohan. Para inscribirse, clic acá.