ICE afirmó que un inmigrante detenido se fracturó el cráneo él mismo y desató tensión en un hospital de Minnesota
Enfermeros de terapia intensiva desconfiaron de inmediato del relato de agentes federales de inmigración cuando estos llegaron a un hospital de Minneapolis con un inmigrante mexicano que presentaba múltiples fracturas en el rostro y el cráneo.
Sin embargo, personal del Centro Médico del Condado de Hennepin (HCMC) determinó que esa explicación no podía justificar las fracturas ni las hemorragias detectadas en el cerebro del hombre de 31 años, de acuerdo con tres enfermeros con conocimiento directo del caso.
“Era ridículo, si es que hay algo de qué reírse”, dijo uno de los enfermeros a The Associated Press bajo condición de anonimato, ya que no estaba autorizado a hablar sobre la atención de pacientes. “No había forma de que esta persona se hubiera golpeado sola contra una pared”.
El episodio es un ejemplo más de los recientes choques entre agentes migratorios y trabajadores de la salud, que han alimentado una creciente tensión en hospitales de Minneapolis. Empleados del HCMC denuncian que agentes de ICE han inmovilizado a pacientes en contra de las normas hospitalarias y han permanecido junto a ellos durante días. También aseguran que los agentes merodean el campus y exigen pruebas de ciudadanía.
Desde el inicio de la llamada Operación Metro Surge —parte de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump en Minnesota— la presencia de ICE en el hospital se volvió tan frecuente que las autoridades emitieron nuevos protocolos sobre cómo deben interactuar los empleados con los agentes federales. Algunos trabajadores afirman sentirse intimidados hasta el punto de evitar cruzarse con ellos y utilizar comunicaciones encriptadas por temor a ser vigilados.
Operativos similares se han desplegado en ciudades como Los Ángeles y Chicago, donde organizaciones y funcionarios locales han cuestionado lo que consideran tácticas excesivamente agresivas. No está claro cuántas personas requirieron atención médica mientras se encontraban detenidas.
Lesiones incompatibles con la versión de ICE
La AP entrevistó a un médico y a cinco enfermeros del HCMC, todos bajo anonimato, y consultó además a una médica forense externa. Todos coincidieron en que las lesiones de Castañeda Mondragón no son compatibles con una caída accidental ni con un impacto contra una pared.
La situación se tensó aún más cuando ICE insistió en sujetarle los tobillos a la cama con esposas, lo que derivó en un fuerte enfrentamiento con el personal del hospital.
En ese momento, el paciente estaba tan desorientado que no sabía en qué año se encontraba ni recordaba cómo había resultado herido. Los agentes interpretaron que intentaba escapar cuando se levantó y dio algunos pasos.
“Intentábamos explicarles que una persona con una lesión cerebral traumática puede comportarse de manera impulsiva”, dijo una enfermera. “No creíamos que estuviera tratando de huir”.
Tras la intervención del personal de seguridad, el director ejecutivo del hospital y su abogado, se acordó que un asistente de enfermería permaneciera junto al paciente para evitar que se levantara. Más tarde, los agentes aceptaron retirar las esposas.
El Departamento de Seguridad Nacional, del cual depende ICE, no respondió a reiterados pedidos de comentarios. En documentos judiciales, un funcionario evitó explicar el origen de las lesiones y se limitó a señalar que durante el ingreso a un centro de detención se determinó que el hombre “tenía una lesión en la cabeza que requería atención médica de emergencia”.
Ocho fracturas de cráneo y daños cerebrales graves
La defensa sostiene que fue víctima de perfilamiento racial y que recién después de su arresto los agentes determinaron que había excedido el plazo de su visa.
Unas cuatro horas después de su detención, fue trasladado a una guardia médica en la ciudad de Edina, con hinchazón, hematomas y sangrado. Una tomografía reveló al menos ocho fracturas de cráneo y hemorragias potencialmente mortales en varias zonas del cerebro. Luego fue derivado al HCMC.
Inicialmente estaba consciente y declaró que había sido “arrastrado y maltratado por agentes federales”, pero su estado se deterioró rápidamente. Días después, su condición fue descripta como de mínima respuesta, con fuerte sedación y desorientación.
La médica forense Lindsey C. Thomas, ex examinadora médica de Minnesota durante más de 30 años, coincidió en que las lesiones no se condicen con el relato oficial.
“Es prácticamente imposible que alguien sufra este nivel de daño al correr contra una pared”, afirmó.
Liberado por orden judicial
Más de dos semanas después de su arresto, un juez federal ordenó su liberación de la custodia de ICE. Poco después, fue dado de alta del hospital.
El Departamento de Justicia confirmó que ya no se encuentra detenido, pero no respondió consultas sobre el origen de sus heridas.
Sin familiares en Minnesota, Castañeda Mondragón fue alojado por compañeros de trabajo. Padece una pérdida de memoria significativa y enfrenta una larga recuperación. No podrá volver a trabajar en el futuro cercano.
“Todavía no recuerda muchas cosas. Creo que conserva apenas un 20% de su memoria”, dijo su hermano Gregorio, desde México. “Es triste que, en lugar de buenos recuerdos de Estados Unidos, te quede un sabor amargo porque los tratan como animales”.
Con información de AP.