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Independiente no para de empatar: se fue silbado ante Vélez, que vivió un minuto de locos con un gol a favor y otro en contra de Jano Gordon
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Independiente no para de empatar: se fue silbado ante Vélez, que vivió un minuto de locos con un gol a favor y otro en contra de Jano Gordon

Los silbidos se hacen carne en Avellaneda. Otra vez. Independiente empata su tercer partido consecutivo y los hinchas se expresan porque el equipo no arranca. Se entrega, claro. Empuja, pero hay poquito -casi nada- de juego sostenido. Entonces, ya no se trata apetecer el paladar exigente, sino de mostrar herramientas que le permitan soñar con ganar un torneo doméstico después de 24 años. Vélez no lo ganó porque Rodrigo Rey se hizo gigante de principio a fin. Aunque el triunfo hubiera sido un premio demasiado gordo para el conjunto de Liniers. Sobre todo en un segundo tiempo en el que pensó más en la resistencia de su arco propio que en atacar el área ajena.

El primer tiempo fue mucho más entretenido. Tuvo ritmo, intensidad y situaciones. Jano Gordon fue protagonista en una y otra red. El lateral anticipó a todos después de un córner de Matías Pellegrini que Dylan Godoy bajó de cabeza, y apenas un instante después venció a su arquero cuando intentó rechazar un centro atrás de Leonardo Godoy. Fue un flash, casi un juego de palabras con el apellido del defensor nacido en Ituzaingó, como en aquella ochentosa película que saltó del comic a la pantalla grande.

Eso sí, no hubo ciencia ficción, pero los efectos especiales estuvieron a cargo de dos futbolistas que no serán de otro planeta, pero encienden con su fútbol. Con características diferentes, claro, pero el mismo sentido de desequilibrio. Todo lo bueno que hizo Independiente pasó por Santiago Montiel y lo mejor que se vio de Vélez sucedió en los finos pies de Diego Valdés.

Hubo una ventaja táctica para el equipo de Guillermo Barros Schelotto: la mitad de la cancha. Mientras Gustavo Quinteros apostó a Rodrigo Fernández Cedrés casi en soledad, el Mellizo pobló la zona neurálgica con Claudio Baeza y Tobías Andrada. El uruguayo, para colmo, estuvo muy impreciso. Su característica está más relacionada al combate que a la conexión y se notó. Además, el tándem creativo que formaron Luciano Cabral-Ignacio Malcorra no funcionó. Son muy parecidos, hasta se peinan igual. Fluyeron en cuentagotas con mayor participación del ex Rosario Central.

En este contexto, Montiel era la única luz, un revulsivo que levantaba a los hinchas de sus butacas. Tirado a la derecha, aguijoneando en diagonal con su zurda, generaba muchas dificultades para Elías Gómez. Tuvo tres chances claras -dos murieron entre los guantes de Alvaro Montero- y participó en el inicio de la jugada del gol del empate.

Con el chileno Valdés como armador, Vélez gestionó mejor el juego. Encontró alguna pared con Manuel Lanzini, pero sobre todo comulgó con Gordon, proyectado por la derecha. Rey evitó la caída de su arco en el momento de mayor zozobra. Le tapó un tiro al “10” visitante, un mano a mano a Godoy y evitó un gol en contra de Sebastián Valdez, que derivó en el tiro de esquina que rompió el cero. Hubo más emociones que fútbol bien ejecutado, está claro.

En el segundo tiempo, Quinteros hizo dos retoques. Como Cabral y Malcorra se superponían, sacó al mendocino naturalizado chileno y apeló a otro futbolista de la Roja, Lautaro Millán. También salió Milton Valenzuela, que había sido desbordado por su andarivel. Entró Facundo Zabala para afirmar el costado y mostrarse como opción para profundizar.

No obstante, la primera jugada estuvo a punto de terminar en gol de Valdés, pero el disparo del enganche trasandino encontró otra gran respuesta de Rey. Así y todo, Independiente asumió el peso del partido. Se enchufó Abaldo por la derecha y con un centro pasado puso a Montiel de frente al gol. El extremo cabeceó de pique al césped y la pelota pegó en el palo.

Los hinchas se entusiasmaron, pero con la excepción de esa llegada clara, y una que Gabriel Avalos resolvió mal en el final, no hubo situaciones peligrosas en el área visitante. Empujó el Rojo, pero Vélez se sostuvo. Guillermo terminó jugando a bordo del 4-4-2, ya sin Lanzini ni Dylan Godoy, con Lucas Robertone y Florián Monzón primero, con Rodrigo Aliendro y Axel Verón (17 años) después, que no pudo ser el chico de la tapa en el último mano a mano, otra vez resuelto por Rey.

La última pelota quedó en las manos de Montero, una síntesis de la búsqueda de Independiente, que no terminó bien las jugadas. Los hinchas se fueron entre silbidos y broncas, cansados de tanto empate, hartos de tanta anomia futbolística, con la paciencia agotada en apenas tres fechas.

El minuto a minuto de Independiente vs Vélez