Edicion Argentina AR · 14 Mar 2026
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Margarita Paksa, con licencia de libertad
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Margarita Paksa, con licencia de libertad

Para un museo que consagra su patrimonio, su programación y su propio nombre al arte latinoamericano, la figura de Margarita Paksa y su obra era ciertamente una deuda que la exhibición Ideas correspondientes 1964-1984, curada por Nancy Rojas, se propone saldar a cinco años de la muerte de la artista. Y lo hace con el foco puesto en el período más radical y políticamente utópico de su producción que, justamente sintonizó con la extendida efervescencia latinoamericana referida por la muestra Pop Brasil también en Malba. Un fenómeno compartido en relación con el entusiasmo por el impacto cultural de los nuevos medios, pero también en las formas de resistencia a la creciente proliferación de gobiernos autoritarios en la región.

Desbordante en varios sentidos, el proyecto creador de esta artista se caracterizó por una constante vocación experimental atenta a los renovados códigos culturales de la época.

Tras una temprana etapa interesada en las prácticas afines al informalismo, Paksa tomó distancia de esas búsquedas al interesarse por materiales y construcciones que remitían a estéticas industriales vinculadas al minimalismo y las llamadas “estructuras primarias”. Tanto en el arte local como en el plano internacional, este tipo de planteos denunciaba un giro alejado del subjetivismo que había dominado el arte de la posguerra. En 1967, el Premio Ver y Estimar se presenta en nuestro país como la vidriera avanzada de esa novedad con obras de jóvenes artistas que respondían a esos principios. Entre ellos, Norberto Gómez, Marie Orensanz, Rodolfo Azaro y Oscar Bony (quien presentó Sinusoide, hoy en el Malba).

Margarita Paksa participó en esa ocasión con Diagonal y Corrientes, una obra de impronta industrial que combina acero, acrílico traslúcido y luz, cuyo título aludía a una de las esquinas tradicionales del centro de Buenos Aires. La obra obtuvo el Premio de Honor de esa edición y es ahora una de las más relevantes en la exhibición del Malba. El acrílico transparente y el acero en formas nítidas constituyen el lenguaje limpio y distintivo de sus trabajos en esta etapa. Un momento al que también pertenece la instalación Idea correspondiente (1967) que ha sido reconstruida y presentada de manera muy sugerente en esta exhibición.

El otro gran núcleo que la conforma refiere a una obra decididamente política que responde a la radicalización que experimentó América Latina tras la revolución cubana en 1959 y en nuestro país alcanzó su mayor predicamento tras el golpe de Onganía en 1966.

En esos años Paksa fue protagonista de sucesivas muestras y acciones colectivas. Formó parte de la emblemática exhibición Homenaje a Vietnam, que tuvo lugar en la Galería Van Riel en 1966 y reunió a los artistas más destacados de nuestro país en repudio a la intervención de los Estados Unidos. También, de Tucumán Arde, ese proyecto de artistas de vanguardia que en noviembre de 1968 tuvo lugar en Rosario y en la sede de la CGT de los Argentinos de Buenos Aires, en un intento de visibilizar la situación de la pobreza extrema en Tucumán, ocultada por los medios de la época.

Paksa también formó parte de Experiencias Visuales 68 en el Instituto Di Tella, la famosa exposición que los propios artistas dieron por concluida al dispersar sus obras en plena peatonal Florida en repudio a la censura impuesta a la obra de Roberto Plate. Al ser presentada como un baño, la obra de este artista alentó a los asistentes a que se tomaran la libertad de escribir en el interior leyendas contra el gobierno, lo que provocó la clausura. En esa ocasión, Paksa presentó una obra de experimentación comunicacional y performática que ha sido reconstruida para la exhibición del Malba. Se trata de Comunicaciones, un proyecto complejo que se desarrollaba en varias instancias.

Dos años antes, en la muestra Homenaje a Vietnam, de 1966, Paksa presentó por primera vez Uruguay, la serie de impresiones sobre papel en las que utilizó tipografía y órdenes formales para la construcción de sentidos que jugaban de manera polisémica con la palabra FOCO. En esa primera serie, se leían las palabras Uruguay y Tupamaros. Luego incluyó a las palabras LIBERTAD y JUSTICIA, en alusión a las consignas políticas que levantaba el movimiento guerrillero uruguayo que la juventud de nuestro país veía con simpatía. Dentro de esa serie, la composición de Una situación fuera de foco alude a la estrategia de intervención guerrillera denominada “foco”. En estas series en tinta, grafito y papel, las letras componen textos en blanco, negro y en color en relación con el círculo que funciona como la mira de un arma de guerra y las palabras ocupan el centro del objetivo.

Del año 1969 es la impactante El centinela abrirá fuego, donde la palabra FUEGO funciona como advertencia. La estética textual reiterada en negro y rojo participa de la fuerza que la poesía visual ha asignado a los juegos tipográficos. Entre 1970 y 1974, la artista realizó dentro de esa línea otros trabajos en tinta y grafito sobre papel. En la serie Diagramas de batallas, puede advertirse el sentido épico que asumieron en ese momento las acciones guerrilleras, entendidas como batallas libradas en determinados territorios. Así, las imágenes compusieron un mapa de la violencia política donde se superponen los territorios afectados con las demandas –Libertad, Justicia, Comida– y sus consecuencias –Violencia–.

Con estas series de fuerte tono político, Margarita Paksa inicia un largo trabajo con tipografías inspiradas en la teoría de la comunicación y la filosofía del lenguaje. Ambas disciplinas despertaron en ella un gran interés. El conjunto que se exhibe en el Malba incluye también la serie de acuarelas de los años 80 que remiten al tipo de manchas que servían para los tests de Rorschach.

La innovación siempre habitó en su práctica. Desde muy temprano en la década del 60, Paksa se vinculó a la producción de objetos de diseño donde aplicó sus experiencias con nuevos materiales industriales. El acrílico se transformó en una novedad extendida en la obra de muchos artistas. Paksa realizó una serie de muebles en ese material que fueron premiados por el Centro de Investigación de Diseño Industrial del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

De esa incursión en el diseño surgió una interesante producción de múltiples piezas. La muestra del Malba incluye una serie de los llamados Relaxing Eggs, unas piezas de material blando de colores en formato de huevo para jugar con las manos y relajarse. También, las figuras de El Rey y la Reina, realizadas a partir de la superposición de módulos de material plástico para un salón convocado por la industria del rubro, dan cuenta de los efectos que produjo en el arte de la época el estímulo de las industrias que se acercaron a los artistas.

Por último, resulta insoslayable la indagación que Paksa profundizó sobre la lógica binaria del discurso en los juegos, los deportes y la tecnología de la comunicación. Así, desde las diversas perspectivas que abarca esta exhibición, el legado de Margarita Paksa se impone al público de hoy como testimonio de la actitud crítica y comprometida que asumieron las formas del conceptualismo que marcó al arte de América Latina en los años que actualiza esta exhibición.

  • Margarita Paksa - Ideas correspondientes 1964-1984
  • Lugar: Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415.
  • Horario: mié. a lun. de 12 a 20.
  • Fecha: hasta el 16 de febrero.
  • Entrada: $10.000.