Viajar de Nueva York a Londres en menos de 60 minutos ya no suena a ciencia ficción. En silencio, pero a gran velocidad, varias empresas aeroespaciales están compitiendo por liderar la nueva era del vuelo supersónico e hipersónico, con prototipos que superan cualquier avión comercial conocido hasta ahora.
Hermeus Quarterhorse: el avión que rompe todos los límites
El proyecto que más atención genera es el Hermeus Quarterhorse, una aeronave diseñada para alcanzar velocidades extremas de hasta Mach 5.5, lo que equivale a más de 4,200 kilómetros por hora.
A esa velocidad, un vuelo transatlántico completo podría realizarse en menos de una hora, convirtiéndolo en el avión más rápido del mundo una vez operativo.
Financiamiento militar y pruebas sin pilotos
El impulso definitivo llegó con un aporte de 60 millones de dólares de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, destinado a acelerar el desarrollo y las pruebas del avión.
Una de las claves del Quarterhorse es que se trata de una aeronave totalmente autónoma, lo que permite realizar ensayos sin pilotos a bordo. Esto reduce riesgos, baja costos y acelera el aprendizaje tecnológico a partir de cada prototipo.
Las primeras pruebas de versiones a menor escala ya están planificadas dentro del cronograma experimental.
Boom, United y el regreso del sueño supersónico
En paralelo, Virgin Galactic y Rolls-Royce trabajan en aeronaves de menor capacidad, enfocadas en rutas exclusivas y alta velocidad.