A través de la Disposición 224/2026 de la ANMAT, el Gobierno de Javier Milei eliminó una barrera administrativa a la importación de equipamiento médico usado y reacondicionado. El objetivo es facilitar el acceso a tecnología de diagnóstico y reducir el costo de las prestaciones médicas; la industria advierte por dos amenazas
“A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado. Menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos”, resumió Manuel Adorni, Jefe de Gabinete de Ministros en X.
“Facilitar la importación de equipamiento médico usado es un gran avance en el sistema sanitario que permitirá mejorar la atención de los pacientes”, agregó Javier Lanari, vocero presidencial en un mensaje que compartió en su cuenta el Presidente Milei.
“La simplificación administrativa no puede ser a costa de la seguridad sanitaria ni del desmantelamiento de las capacidades productivas que el país ha construido con estándares internacionales”, alertaron en declaraciones a El Cronista desdela Cámara de Equipamiento Hospitalario de Fabricación Argentina (CAEHFA).
Menos trabas
La normativa tiene como antecedente el Decreto 273/2025, que el año pasado barrió con la exigencia del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU).
Hasta hoy, importar un tomógrafo o un resonador usado era un proceso que podía demorar meses por la complejidad de los permisos. Con la nueva norma, las instituciones de salud podrán hacerlo directamente, siempre que el equipo sea llevado a sus especificaciones originales de fábrica.
El texto oficial explica que la desregulación apunta a “mejorar el acceso de la población a prácticas de diagnóstico y tratamiento oportunas, reduciendo la necesidad de derivaciones que generan demoras en la atención y que pueden comprometer la salud de los pacientes”.
En síntesis, desde ahora, no solo las importadoras tradicionales pueden realizar la operación sino también los propios hospitales y clínicas pueden comprar directamente en el exterior.
Además, se dispuso una segmentación por riesgo. Los equipos de bajo riesgo (Clase I y II) solo requerirán un “Aviso de Importación” posterior a la llegada al país, eliminando la espera previa de autorización.
Respecto al mercado de reacondicionamiento, la norma impulsa la industria local de “seteo a nuevo”, permitiendo importar equipos “en crudo” para ser restaurados en talleres argentinos habilitados por ANMAT.
Aquellos equipos que hayan sido modificados más allá de las especificaciones originales del fabricante serán considerados “productos nuevos” y deberán atravesar un registro mucho más lento y costoso.
Bolsillo y seguridad
Para el sector importador la medida facilita, aun así, señalan que es un rubro “con poco material usado o reacondicionado” lo que pone reparo sobre el impacto económico real.
Si bien la normativa es enfática en que “usado” no significa “inseguro” y es donde el Gobierno puso mayor énfasis, sobre el rol de la ANMAT en la vigilancia estricta sobre los certificados de reacondicionamiento, fuentes de la industria local lanzaron sus advertencias.
El tema ya fue motivo de debate con la salida del CIBU y se reavivó ahora con la desregulación puntual de equipamiento médico. Desde la industria advierten por dos frentes de amenaza. “Por ejemplo te vas a atender con un equipo médico usado que no tiene controles”, señaló Elio Del Re, titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
A la par, planteó la “importante competencia desleal con la industria nacional”.
Cambios clave
Por un lado, la Acreditación Simplificada. La evaluación técnica ya no estará centralizada exclusivamente en la autoridad sanitaria (ANMAT), sino que dependerá de la Secretaría de Comercio.
Además, indicaron que mediante una declaración jurada, nuevos importadores y fabricantes pueden obtener su legajo casi de forma inmediata - en 48 horas-, postergando las inspecciones para una etapa posterior.
Al mismo tiempo, apuntaron a las “vías alternativas” ya que se aceptarán certificados extranjeros (como el FDA 510k) o informes de laboratorios acreditados para validar la entrada de productos al país.
La industria, advierte
Desde el sector productivo local se ha planteado que estas medidas no son “neutrales” y generan una "asimetría regulatoria peligrosa". Mientras las pymes argentinas han invertido durante décadas en infraestructura, sistemas de calidad y rigurosos procesos de fiscalización, el nuevo régimen abre las puertas a competidores que podrían eludir estos estándares.