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Empezaron con una pequeña granja y hoy facturan millones: la historias detrás de la familia que pasó de sembrar maíz a ser los dueños de Sonora
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Empezaron con una pequeña granja y hoy facturan millones: la historias detrás de la familia que pasó de sembrar maíz a ser los dueños de Sonora

En el corazón de Sonora, una familia escribió una de las historias empresariales más inspiradoras de México. Lo que comenzó como un negocio avícola en los años cincuenta se transformó en un gigante de la industria alimentaria que hoy genera millones de dólares y posiciona a sus fundadores como una de las familias más poderosas del norte del país.

Los Robinson Bours demostraron que, con visión estratégica, trabajo constante y capacidad de adaptación, es posible convertir 1,000 aves en un imperio que alimenta a todo un país. Hoy, con una fortuna estimada en 3,619 millones de dólares, esta familia construyó algo más que una empresa: edificaron un legado que se extiende por generaciones y que transformó la industria alimentaria nacional.

De 1,000 gallinas a líderes de la industria: el salto que lo cambió todo

El año 1952 marcó el inicio de una historia extraordinaria en Ciudad Obregón. Los hermanos Juan, Javier Enrique y Alfonso Robinson Bours tomaron una decisión que cambiaría no solo sus vidas, sino el panorama de la industria avícola: profesionalizar su pequeña granja que contaba con apenas 1,000 aves dedicadas a la producción de huevo.

En aquella época, el sector agropecuario en Sonora operaba principalmente de manera artesanal. Las granjas familiares eran comunes, pero pocas tenían la visión de escalar sus operaciones más allá del mercado local. Los hermanos Robinson Bours identificaron una oportunidad donde otros veían solo subsistencia. Comprendieron que la creciente urbanización y el desarrollo económico de México requerirían cada vez más fuentes confiables de proteína animal.

Lo que distinguió a estos empresarios fue su enfoque sistemático desde el principio. No se conformaron con aumentar el número de aves gradualmente; implementaron procesos de producción más eficientes, mejoraron la genética de sus animales y establecieron estándares de calidad que eran inusuales para la época. Esta mentalidad de profesionalización temprana les permitió diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.

Para 1971, apenas dos décadas después de sus primeros pasos, los Robinson Bours habían logrado algo notable: diversificar completamente su producción. Ya no eran solo productores de huevo; habían integrado la comercialización de pollo y cerdo a su catálogo. Esta expansión horizontal les permitió atender múltiples segmentos del mercado y reducir riesgos asociados con depender de un solo producto.

El nombre que eligieron para su empresa, Bachoco, reflejaba su profundo arraigo con la tierra sonorense. En lengua yaqui significa “lugar por donde pasa el agua”, una referencia poética a la importancia vital de este recurso en la región.

La conquista del territorio: de Sonora a todo México

La década de los sesenta representó el primer gran salto expansivo de los Robinson Bours. En 1963, la familia tomó la estratégica decisión de extender su presencia más allá de Ciudad Obregón, estableciendo operaciones en Navojoa, Los Mochis y Culiacán. Esta expansión no fue casual; cada ubicación fue cuidadosamente seleccionada por su potencial logístico y proximidad a mercados clave.

El verdadero punto de inflexión llegó en 1974 con su entrada al estado de Guanajuato. Esta expansión representaba mucho más que simplemente abrir una nueva operación; significaba penetrar el corazón de México, acercándose al enorme mercado que representaba la región central del país.

De empresa familiar a potencia financiera internacional

El año 1997 representó la consagración definitiva del imperio Robinson Bours en el escenario financiero global. Bachoco logró algo que ninguna otra empresa avícola de México había conseguido antes ni logrado desde entonces: cotizar simultáneamente en la Bolsa Mexicana de Valores y el New York Stock Exchange. Este hito no fue simplemente un logro técnico; fue la validación de décadas de crecimiento sostenido, gestión profesional y visión estratégica.

La decisión de hacer pública la empresa requirió una transformación profunda de la organización. Las empresas familiares, especialmente las exitosas, a menudo enfrentan resistencia al abrir su estructura de capital y someterse al escrutinio de mercados públicos. Los Robinson Bours demostraron la madurez de aceptar que, para alcanzar el siguiente nivel de crecimiento, necesitaban capital externo y la disciplina que imponen los mercados financieros.

La doble cotización en México y Estados Unidos fue estratégicamente brillante. Por un lado, mantenía la conexión con el mercado doméstico y permitía a inversionistas mexicanos participar del éxito de una empresa nacional. Por otro, abría las puertas al enorme pool de capital estadounidense y generaba credibilidad internacional. El acceso al New York Stock Exchange implicaba cumplir con estándares de gobernanza corporativa, transparencia financiera y reporteo que superaban ampliamente los requisitos mexicanos de la época.

Actualmente, la familia Robinson Bours posee una fortuna estimada en 3,619 millones de dólares, consolidándose como la familia más rica de Sonora y una de las más prominentes del norte de México.