El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que no se aplicará la actualización de la canasta con la que se releva la inflación y que se seguirá usando la medición actual, que se basa en una canasta de consumos de 2004.
La nueva medición ya había sido comprometida al FMI y usada por el Banco Central, que sumó su propio indicador. La primera difusión oficial iba a ser el próximo 10 de febrero cuando el Indec difundiera el dato de inflación de enero. El desacuerdo llevó a la salida de Marco Lavagna luego de seis años al frente del organismo.
FMI
Además, fija que “se espera que estas estén finalizadas e implementadas para la segunda revisión del programa”.
Cabe aclarar que la segunda revisión del programa estaba originalmente pautada para noviembre de 2025, y supervisaría el cumplimiento de los objetivos del programa a septiembre de 2025. Pero en la primera revisión, la fecha de las revisiones se movió, y la segunda quedó fijada para enero de este año a supervisar el cumplimiento de las metas a diciembre. Por lo pronto, se espera que la misión llegue al país en los próximos días.
Sin embargo, también quedó plasmado que “el momento preciso de esta publicación se discutirá en el contexto de la próxima revisión”. Es decir, la que se dará este mes.
La aclaración calza con el objetivo del Gobierno, declarado por Caputo, de cambiar la medición una vez que se haya consolidado el proceso de desinflación. El oficialismo persigue la meta de que la inflación comience con 0 a mediados de este año.
Banco Central
La nueva medición, además del cambio en las ponderaciones, incluía el relevamiento de más bienes y servicios.
El Banco Central destacó la menor participación que tendrán los alimentos, las prendas de vestir y las cenas en restaurantes, en el total del indicador.
En el sentido contrario, estimó que ganan terreno algunos segmentos de servicios, como Alquileres y gastos conexos que duplicarían su peso (desde alrededor de 3% a 6%).
“Al lanzar el nuevo IPC en 2026, luego de una importante recomposición de tarifas, el INDEC reduce el problema que podría haberse generado en años recientes de sobreponderar el gasto en electricidad y gas”, indicaron. Es decir, una vez ya hecha gran parte de la corrección tarifaria.
Es por esto que sostienen que “las actualizaciones de las tarifas de los servicios públicos, los mecanismos indexatorios en alquileres y expensas”.
Lo último que indicó la entidad monetaria sobre el nuevo indicador es que los cambios “no deberían afectar significativamente la tendencia inflacionaria esperada”.
Sin embargo, elaboró su propio indicador de inflación subyacente (IPC-S). El mismo excluye factores como carnes y derivados y alquileres y otros gastos vinculados de la medición núcleo del Indec.
Para ilustrar la diferencia, indican que la inflación general en diciembre fue de 2,8%, mientras que la núcleo fue 3% y la subyacente del Banco Central fue de 2,1%. Algo similar se dio en la medición anual, cuando la general fue de 31,5%, la núcleo de 33,1% y la IPC-S fue de 28,1%.