El economista ilustró esa dinámica con el reciente acuerdo del transporte. Señaló que los colectiveros cerraron una suba del 1,4% en enero, luego de un ajuste nulo en diciembre, y con incrementos previstos por debajo de la inflación en los meses siguientes. “Saben claramente que van de atrás”, dijo. Y agregó que la pérdida de poder adquisitivo no respondió solo a decisiones oficiales. “Hay una gran responsabilidad de los sindicatos, que en otras épocas fueron mucho más activos y hoy dejan que el salario de sus afiliados pierda poder adquisitivo mes a mes”, afirmó.
En cuanto al tipo de cambio, Buteler relativizó que el nivel del dólar fuera hoy el principal problema para la producción. “No veo que un dólar de 1.500 pesos no sea competitivo para la mayoría de las industrias”, sostuvo. En cambio, puso el acento en la presión impositiva. “Si abrís la frontera para que entren productos importados, lo mínimo que tenés que hacer es bajarle impuestos a la empresa local para que pueda competir”, planteó.
Buteler subrayó que el abaratamiento de productos no alcanza si no hay ingresos que lo acompañen. “No solo necesito productos más baratos, también necesito ingresos. Si ganás cero, algo que cuesta diez o cinco es lo mismo, no lo podés comprar”, sostuvo.
El economista cuestionó la rapidez con la que quedaron desarticuladas inversiones recientes. “Si una empresa invirtió hace cuatro años una fuerte cantidad de dinero para montar una de las plantas más modernas de Latinoamérica, no podemos estar cerrándola a los cuatro años”, sostuvo. Y agregó que el debate debía enfocarse en cómo mejorar condiciones impositivas para permitir la competencia.
Al analizar el impacto sectorial, Buteler señaló diferencias relevantes. Indicó que la industria alimenticia mantiene niveles de productividad más altos y podría resistir mejor la competencia externa. En cambio, advirtió mayores dificultades en ramas como indumentaria, línea blanca y automotriz. “Ahí los sectores se están reduciendo cada vez más y eso va a ser un problema para el empleo en adelante”, alertó.
También cuestionó la idea de que el mercado reasignara automáticamente a los trabajadores desplazados. “Eso puede funcionar en un manual, pero no sucede así”, afirmó. Recordó que sectores como energía, minería y petróleo requieren capacidades específicas y son intensivos en capital. “No cualquiera puede pasar de armar celulares en Tierra del Fuego a trabajar en Vaca Muerta”, explicó.