La “tormenta perfecta” De acuerdo con fuentes familiarizadas con la situación de la compañía, la mayor fabricante de hilados del mercado local, que también produce tela y productos terminados, se encuentra en una situación de “estrechez financiera como muchas empresas de distintos rubros hoy en la Argentina”, condición que se agravó dado que “diciembre y enero son estacionalmente meses muy duros” para el sector. Se trata de una empresa icónica del rubro ligada a la familia Karagozian, que ha sido noticia en el último año por el cierre de dos plantas en la provincia de Tucumán , una en mayo pasado en la localidad de Las Piedritas con 100 trabajadores y otra a comienzos de este año en Los Gutiérrez con otros 190 empleados. Se trata de “ decisiones dolorosas ”, admiten cerca de la empresa, pero que buscan adecuar la capacidad productiva y la estructura de costos para hacer frente a una demanda que pronostican será “muy inferior” en las fábricas locales en los próximos años. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la industria textil se encuentra produciendo con menos del 30% de sus máquinas en uso, lo cual ubica al sector como el que tiene más capacidad instalada ociosa en este momento en la Argentina. “Hoy no hay consumo en Argentin a. No se vende ni producción nacional ni importada porque los ingresos no alcanzan. El deterioro del poder adquisitivo continúa limitando el consumo y explica, en parte, el bajo dinamismo de la actividad industrial”, resume el informe difundido hace apenas días. Al mismo tiempo, fuentes del sector señalan que junto a la caída del poder adquisitivo, hay una “doble Nelson ” para la producción: el nivel de tasas de interés y el aumento de la competencia importada en un marco impositivo que no ha cambiado a la velocidad en que se liberó el ingreso de mercadería desde el exterior. Por un lado, en el mercado aseguran que el costo del crédito tanto para el consumo como para la producción ha quedado “desfasado” respecto de la inflación y vuelve “muy caro” poder manejar las finanzas de una compañía justo en momentos de demanda deprimida y más competencia externa. Las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron los 391.676 toneladas el año pasado y rondaron los u$s 1700 millones . Se trata de un aumento de 71% interanual en cantidades y 52% en valores. Las compras de prendas al exterior saltaron 164% en toneladas y los tejidos de punto un 105% también medido en toneladas . Los textiles advierten además que la importación de ropa usada se está disparando y ya representa el 11% del total que ingresa al país. La “tormenta perfecta” La “tormenta perfecta” se completa con la expansión de un fenómeno mundial como es el de la moda del “ ultra fast fashion” , es decir, el comercio de ropa extra barata procedente de Asia a través de las plataformas de comercio electrónico chinas como Shein y Temu. La publicidad es tan agresiva además a través de las redes sociales que Mercado Libre presentó una demanda contra Temu ante las autoridades locales. Un eventual concurso de acreedores de TN&Platex, que las autoridades de la compañía están tratando de evitar pero consideran como una salida posible, vendría a sumarse a la lista de empresas textiles en crisis, como la histórica Emilio Alal, que cerró plantas de hilados y telas en Chaco y Corrientes, con el despido de 260 empleados, y la firma Eseka S.A., que fabrica para Cocot y Dufour, en conflicto con 140 empleados a los que está pagando el sueldo en cuotas. En este contexto, sin embargo, hay voces del sector empresario que respaldan al Gobierno, como es el caso de Christian Otero , el dueño de la heladería Lucciano’s que visitó el jefe de Estado en su reciente visita a Mar del Plata. “Este es un gobierno que apoya al empresario, pero entiendo que hay muchos rubros que se van a tener que reconfigurar y el gobierno va a tener que brindar igualdad de condiciones para competir”, dijo. “Hay rubros que lo están sufriendo, como el textil, donde tengo amigos. Pero creo que la Argentina lo tenía que pasar. No lo vas a arreglar en dos o tres años. Se están tomando las medidas en la macro para que el país pueda empezar a salir a caminar”, advirtió.