Un agente del Serenazgo de San Martín de Porres empleó una pistola de electrochoque para defenderse de un hombre que lo atacó en la urbanización Ingeniería. El incidente ocurrió cuando el sereno llegó solo, tras el llamado de vecinos alarmados por el comportamiento violento del ciudadano extranjero en el jirón Joaquín Capello. La intervención se produjo en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la zona y puso en evidencia la vulnerabilidad de los agentes municipales que patrullan sin apoyo.
Testigos relataron que, minutos antes de la llegada del sereno, el hombre insultaba y lanzaba piedras a los transeúntes. Los residentes temieron que la situación derivara en una tragedia, ya que el agresor no solo amenazaba verbalmente, sino que también intentó agredir físicamente a quienes pasaban en vehículos y a pie. La rápida actuación del sereno, quien portaba un bastón tonfa y el dispositivo eléctrico, logró contener la amenaza hasta la llegada de refuerzos.
La intervención culminó cuando otros serenos motorizados y efectivos de la policía acudieron al lugar. El ciudadano venezolano fue reducido y trasladado a la comisaría de San Martín de Porres, donde permanece detenido mientras se investigan los hechos y se evalúan las denuncias presentadas por los vecinos afectados.
Imágenes captadas por los presentes muestran cómo el sereno encendió el arma de electrochoque y realizó varias descargas preventivas. Sin embargo, la conducta del agresor no varió, lo que obligó al agente a utilizar el dispositivo para proteger su integridad y evitar un contacto físico directo que pudiera derivar en lesiones graves.
Sin respaldo inmediato, el agente debió enfrentar solo la situación, exponiéndose a un riesgo considerable hasta que llegaron los refuerzos municipales y policiales.
La escena generó preocupación entre los residentes, quienes observaron cómo la falta de apoyo operativo puede poner en peligro tanto a los serenos como a la comunidad.
La reiteración de estos hechos llevó a que los vecinos exigieran mayor presencia de patrullaje en la zona y respuestas más rápidas por parte del Serenazgo. Consideran que el envío de un solo agente resulta insuficiente ante situaciones imprevisibles y peligrosas. “No tenía apoyo, era una persona mayor y estaba solo enfrentando a un hombre violento”, comentó otra residente, evidenciando la percepción de desprotección.
Además, los vecinos destacaron la importancia de contar con protocolos efectivos para este tipo de intervenciones, así como el uso de medios de defensa adecuados para el personal municipal.
Tras la detención, el ciudadano extranjero fue puesto a disposición de la comisaría de San Martín de Porres, donde las autoridades iniciaron las investigaciones correspondientes. El caso también reabrió el debate sobre las condiciones en que operan los serenos en distritos como San Martín de Porres, caracterizados por su extensión y alta demanda de intervenciones.
El alcalde Hernán Sifuentes reconoció la limitación de recursos y explicó: “El distrito es tan grande y son tres turnos de serenazgo, que a veces los serenos pueden ir solos porque se entiende que van a dar una recomendación. Tú no sabes cómo va a reaccionar esa persona”, afirmó Sifuentes. La autoridad edil subrayó que la situación revela la necesidad de fortalecer la dotación y el equipamiento del Serenazgo para garantizar la seguridad de los agentes y de la ciudadanía.
En noviembre, el Ministerio del Interior oficializó, a través de un decreto supremo publicado en el diario oficial El Peruano, el reglamento que habilita al personal de serenazgo en todo el país a portar pistolas de electrochoque como medida de defensa. Esta acción concreta la implementación de la Ley N.º 32312, aprobada en abril de 2025, que modificó la Ley del Servicio de Serenazgo Municipal y autorizó el uso de armas eléctricas, aunque dejó pendiente su regulación operativa.
El nuevo decreto establece que solo podrán portar estos dispositivos los serenos que hayan recibido capacitación y autorización específica. El uso de las pistolas eléctricas será exclusivamente defensivo y disuasivo, y solo ante situaciones que pongan en riesgo la integridad del agente o de terceros. Además, los equipos deberán cumplir con especificaciones técnicas y quedar bajo control y supervisión tanto del Ministerio del Interior como de las municipalidades.
La norma también dispone la incorporación obligatoria de cámaras corporales para los serenos que utilicen armas de electrochoque. Estas cámaras deberán registrar audio e imagen de manera continua, contar con activación automática y sistemas de almacenamiento seguro, con el objetivo de documentar cada intervención, garantizar la transparencia y proteger los derechos ciudadanos.