La situación judicial de Agostina Páez en Brasil se agravó en las últimas horas, luego de que el Ministerio Público de Río de Janeiro formalizara la denuncia en su contra por presuntos gestos racistas contra empleados de un bar en Ipanema y solicitara su prisión preventiva.
En paralelo, el estudio jurídico que representa a Páez presentó días atrás una petición ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH), en la que advirtió sobre “posibles afectaciones a derechos fundamentales reconocidos por los instrumentos internacionales vigentes”. “Continuamos trabajando por las vías legales correspondientes, tanto en el ámbito interno como internacional”, señalaron los abogados defensores.
Qué pasó con la argentina
En su descargo, Páez sostuvo que el hecho se produjo en un contexto de tensión y que se sintió intimidada dentro del bar. Afirmó que ella y sus amigas no podían retirarse del lugar, que se les habrían cargado consumos que no habían solicitado y que algunos empleados realizaron gestos obscenos mientras se reían y las grababan. “Comenzaron a tocarse sus partes íntimas, como insinuando que algo nos iba a pasar; se reían, nos grababan”, declaró. “Ahí es cuando tengo esa reacción malísima”, reconoció.