OSLO.– Marius Borg Hoiby, el hijo de la princesa heredera de Noruega acusado de múltiples delitos, entre ellos cuatro violaciones, dijo este miércoles al tribunal en el segundo día de su juicio que ha llevado una vida llena de excesos motivada por una “necesidad de reconocimiento extremadamente alta”.
Nacido de una relación anterior al matrimonio de su madre, Mette–Marit, con el príncipe heredero Haakon en 2001, Borg Hoiby respondía a preguntas en el proceso en el que enfrenta un total de 38 cargos, algunos violencia física y psicológica a exparejas, y se expone a una pena máxima de 16 años de prisión. El joven de 29 años niega las acusaciones más graves, aunque ha admitido total o parcialmente algunos cargos menores.
La explicación del acusado
“A mí me conocen sobre todo como el hijo de mi madre, no por otra cosa. He tenido una necesidad de reconocimiento extremadamente elevada. Toda mi vida. Y eso se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y mucho alcohol”, dijo este miércoles el acusado, que afirma haberse visto “atosigado” por la prensa desde que tenía tres años.
En la segunda jornada del juicio que empaña aún más la imagen de la monarquía noruega, una primera presunta víctima retomó el testimonio iniciado la víspera sobre la violación que habría sufrido tras una fiesta, y afirmó creer que fue drogada.
Los hechos habrían sucedido la noche del 19 al 20 de diciembre de 2018 en la casa de la que dispone Borg Hoiby en la finca de Skaugum, donde reside la pareja principesca, a las afueras de Oslo.
“No podía creer que Marius me hiciera algo así. Es una traición y un shock”, declaró la presunta víctima.
Las fotos y videos en cuestión no fueron mostrados a los medios, que también tienen la obligación de no revelar la identidad de las presuntas víctimas.
"Miren mi rostro. Se ve que estoy inconsciente. Sospecho que ingerí algo sin saberlo. Es lo que creo, al 100%“, respondió al ser preguntada sobre si pensaba haber sido drogada.
La defensa replicó que ella había dicho lo contrario durante su declaración ante la policía, donde habría afirmado no haber tenido la sensación de haber sido drogada.
El argumento de la defensa
La defensa sostiene que en todos los casos se trató de “relaciones sexuales normales y consentidas”.
“Es un entorno en el que el consumo de drogas es importante, no solo de alcohol”, afirmó el martes la abogada de Borg Hoiby, Ellen Holager Andenaes. “El sexo ocupa un lugar muy importante en lo que ocurre en ese entorno”, añadió la defensora.
La pareja principesca no asiste al juicio, de gran repercusión mediática y que debe prolongarse durante siete semanas.
El palacio real confirmó el miércoles que Mette–Marit aplazaba “hasta nuevo aviso” un viaje al extranjero que tenía previsto.
Dividida entre sus roles de madre y futura reina, la princesa ya libra otras batallas.
Al caso de su hijo se sumó la aparición en al menos 1000 ocasiones del nombre de Mette-Marit en los archivos publicados en Estados Unidos sobre el delincuente sexual condenado Jeffrey Epstein.
Los mensajes entre ambos datan de 2011 a 2014, cuando ella estaba casada con el futuro rey de Noruega y el financista norteamericano ya había sido condenado por prostitución de menores.
Agencia AFP