El negocio del outlet se convirtió en uno de los pocos segmentos que muestran dinamismo. En medio de un consumo debilitado y una industria textil golpeada, distintas empresas avanzan con propuestas permanentes, ampliación de locales y nuevas estrategias comerciales.
“El público respondió muy bien. La zona ya tenía otras propuestas outlet y eso ayudó. Abrimos el sector de la planta baja para el Día de la Madre y de planta alta para Navidad. Quisimos darle al cliente un punto fijo donde comprar entre evento y evento. Además, los eventos son muy masivos y, muchas veces, el cliente se queda con las ganas de algo que no llegó a comprar o no puede luego realizar cambios”, explicaron desde la empresa.
American Outlet fue otra de las firmas que apostó por este formato. En la previa de Navidad, la firma abrió su primer local fijo en el barrio de Belgrano, a metros de la intersección de las avenidas Cabildo y Juramento. El espacio comercializa artículos de GAP, Old Navy, Banana Republic, con opciones de financiación. Su debut había sido en ferias temporales en locaciones como Distrito Arcos y La Rural, dinámica que aún sostiene: durante febrero opera una tienda en el Soleil Premium Outlet, en San Isidro.
“Somos el primer escalón de la mercadería de primera que sobra y que se retira de los shoppings ante cada cambio de temporada: recibimos los artículos que no se vendieron o que no llegaron a tiempo a las tiendas, por distintas situaciones”, explicó Gómez.
Devoluciones y excedentes
“Nuestro trabajo se basa en rescatar productos que ya existen en el circuito comercial y que por motivos logísticos quedarían fuera de sistema. En Estados Unidos, toda esa mercadería no vuelve a los depósitos de origen. Cuando no se reutiliza, muchas veces, termina en los enormes ‘basureros’ textiles de Chile”, explicó Daniela.
Los locales -señalaron- crecen a pesar del contexto. “Traemos bultos cerrados por peso y casi todo se vende. El cliente viene con una captura de Shein en el celular y pregunta si lo tenemos. A veces está, otras no, pero siempre se lleva algo. Apuntamos a quienes no pueden pagar $150.000 por un jean”, explicó Camila, que abrió un tercer local bajo el nombre Alada, la etiqueta de lencería femenina del grupo familiar.
Por tiempo limitado
En paralelo, Re!Outlet, el formato itinerante organizado por IRSA, se consolidó como otro jugador del segmento. Su primera edición fue en febrero de 2025, en La Rural, y desde entonces la empresa proyecta al menos tres ferias por año en distintas locaciones.