Un consorcio de petroleras cerró un crédito por US$900 millones para un nuevo gasoducto entre Vaca Muerta y el Golfo San Matías
El consorcio San Matías Pipeline (SMP), integrado por Pan American Energy (PAE), YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, anunció el cierre de un préstamo valuado en US$900 millones bajo la modalidad de project finance para financiar la construcción de un gasoducto entre Vaca Muerta y las costas marítimas de Río Negro, tal como anticipó LA NACION.
La transacción fue realizada por los bancos Citi, J.P. Morgan, Santander e Itaú, y sumó la participación de entidades como BBVA, Bladex, Barclays, ICBC y Bank of China. El crédito fue acordado a 7 años de plazo con 3 años de gracia y se respaldará en los eventuales flujos de fondos del proyecto, garantizados por contratos de transporte de largo plazo.
El SMP, considerado una de las principales obras de infraestructura energética en Argentina, ingresó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en junio de este año, y tiene como objetivo convertir al país en un exportador de gas natural licuado.
El desarrollo requerirá una inversión total estimada en US$1300 millones. Mientras que el 70% quedará cubierto por el crédito anunciado, los US$400 millones restantes serán aportados por las empresas socias, cuya composición accionaria se distribuye entre PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%).
Inserción en el proyecto de GNL
El tendido del ducto conectará la cabecera de Tratayén, en Neuquén, con la costa de Río Negro y comprenderá unos 472 kilómetros. Contará con caños de 36 pulgadas de diámetro y una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios de GNL.
De acuerdo con el cronograma oficial, los trabajos comenzarán este mes de agosto y se prevé su culminación para mediados de 2028.
La construcción estará a cargo del consorcio SICIM - Víctor Contreras, mientras que la planta compresora en Allen, Río Negro, será ejecutada por la firma OPS. La iniciativa ya cuenta con los estudios de impacto ambiental aprobados por ambas provincias.
El gasoducto es la pieza logística clave para alimentar las dos terminales flotantes de licuefacción que operará Southern Energy (SESA) —consorcio conformado por los mismos socios de SMP— en el golfo San Matías.
A diferencia de Argentina LNG, el megaproyecto de licuefacción a mayor escala que impulsan YPF, la italiana Eni y la emiratí XRG previsto para 2031, la iniciativa de SESA marcará el debut operativo de las exportaciones continuas: su primer buque licuefactor llegará al país el año próximo y comenzará a despachar gas licuado hacia fines de 2027.
“Es un proyecto exportador de país. Vamos a exportar seis millones de toneladas por año con dos barcos: uno llega el año que viene y el otro, en 2028”, había destacado Juan Martín Bulgheroni, vicepresidente de Planificación y Estrategia de Upstream de PAE.
El esquema contempla la entrada en operación del buque Hilli Episeyo en 2027 y del buque Esperanza (previamente denominado MKII) en 2028. En conjunto, aportarán una capacidad de producción de 6 millones de toneladas anuales de GNL.
En el largo plazo, el proyecto de SESA proyecta desembolsos superiores a los US$15.000 millones durante dos décadas y espera generar exportaciones por unos US$20.000 millones entre 2027 y 2035.
YPF negocia un financiamiento récord
La luz verde para el crédito del gasoducto de SESA se concreta en paralelo a las negociaciones que lidera YPF para estructurar la mayor operación de financiamiento privado de la historia argentina, como contó LA NACION.
Para Argentina LNG, la petrolera de bandera negocia un paquete de deuda de entre US$14.000 millones y US$16.000 millones, asesorada también por J.P. Morgan y Santander, destinado a financiar una red de ductos, plantas de tratamiento y dos buques licuefactores de mayor escala.
Ese esquema prevé una inversión cercana a los US$29.000 millones hacia 2031 y aspira a sumar el respaldo de agencias internacionales de crédito a la exportación, como la italiana SACE.