Alerta por la muerte récord de ballenas en Puerto Madryn: toda la verdad sobre los hallazgos y cuál es la bacteria que está generando peligro
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Alerta por la muerte récord de ballenas en Puerto Madryn: toda la verdad sobre los hallazgos y cuál es la bacteria que está generando peligro

Los análisis preliminares señalan a una bacteria como posible causa, pero especialistas advierten que los resultados definitivos llegarán recién al cierre de la temporada. Hasta ahora, se trata de una mortandad récord de cetáceos.

Gimena Figueroa

. Los primeros análisis apuntan a la bacteria Erysipelothrix, presente en ambientes marinos, aunque aún se investigan los factores que provocaron el brote. Especialistas advierten que no hay relación con actividades humanas y aclararon que no afecta a la población ni al turismo en la zona.

En diálogo con El Destape, el licenciado en Gestión Ambiental y especialista en Manejo de Fauna Silvestre y Biodiversidad, Víctor Fratto, explicó que “la aparición de ballenatos muertos en el norte de Chubut generó preocupación”, por lo que adelantaron los estudios a los cetáceos por parte del programa de monitoreo sanitario de la ballena franca austral que lleva más de 20 años en funcionamiento. “Cuando aparece un animal muerto, se le toman medidas, se hacen necropsias y todo eso se manda a analizar”, detalló Fratto.

Cuál es la bacteria que afecta a las ballenas

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Según Fratto, “lo que sabemos hasta ahora es que en una hipótesis diagnóstica aparece una bacteria que produce erisipela”. Se trata de una enfermedad que puede manifestarse en ballenatos con lesiones cutáneas romboidales o evolucionar hacia una septicemia fatal. 

La bacteria identificada es Erysipelothrix rhusiopathiae, presente de manera natural en ambientes marinos y asociada a peces, moluscos y crustáceos. “La erisipela siempre estuvo en el mar”, aclaró Fratto, quien detalló que existen antecedentes de mortalidad en cetáceos, especialmente delfines, vinculados a este patógeno. 

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) también confirmó que esta bacteria es una de las hipótesis en estudio. En un comunicado recordó que ya en 2016 se había detectado Erysipelothrix en lesiones de ballenatos atacados por gaviotas, aunque sin establecer una relación causal directa con la muerte.

Ante esto, surgió la pregunta de por qué esta temporada la bacteria afectó de manera tan severa a los ballenatos. “Eso es algo que todavía hay que estudiar”, reconoció Fratto, quien insistió en que hasta ahora no se encontraron causas vinculadas a actividades humanas. Sobre la cantidad de ballenas muertas, Fratto advirtió que “no podemos comparar la cantidad de ballenas entre un año y otro, porque son grupos distintos, no son números comparables”. Además, los registros actuales son parciales y podrían variar al consolidarse al final de la temporada.

En este sentido, el especialista fue categórico e insistiío en que “este momento no es prudente dar una cifra. La temporada todavía está en curso y se siguen relevando las costas, verificando los hallazgos y trabajando para evitar posibles duplicaciones en los registros”. Y agregó: “Por la misma razón, tampoco es posible prever cuántos ballenatos podrían morir de acá al final de la temporada. Dar hoy un número, tanto de animales muertos como de una mortalidad futura, sería adelantarnos a información que todavía se está consolidando”.

El ICB recordó que en 2012 se habían registrado 113 ballenatos muertos, el mayor número documentado hasta entonces. Los datos preliminares de este año indicarían que el evento podría ser de una escala aún mayor, aunque la cifra definitiva se conocerá recién al cierre de la temporada.

La Secretaría de Ambiente de Chubut también subrayó la necesidad de ampliar los estudios ambientales en los golfos Nuevo y San José, para evaluar las condiciones que podrían favorecer la supervivencia o la vulnerabilidad de las ballenas. Fratto insistió en que “los tiempos de la ciencia no son los tiempos de las redes sociales” y que dar cifras parciales en este momento “es nada más que provocar malas interpretaciones”. Por eso, pidió prudencia y responsabilidad en la comunicación.

En el trabajo científico participan universidades como UC Davis, el CONICET, el Instituto de Conservación de Ballenas, organismos provinciales y municipales, guardafaunas, guardaparques y técnicos especializados. “Eso garantiza que una vez que se tengan los resultados, los resultados se van a conocer”, aseguró Fratto.

En cuanto al impacto en la población de ballenas, el último censo arrojó un número esperable para esta especie en crecimiento. Sin embargo, aún resta evaluar cómo afectará la mortandad de crías a la dinámica poblacional a largo plazo. El ICB destacó que cuenta con más de 5.500 historias de vida de ballenas registradas en cinco décadas, lo que permitirá contextualizar este episodio y sus posibles consecuencias.

Impacto de la muerte de ballenas en el turismo

Fratto también aclaró que el turismo no se ve afectado y enfatizó que “uno puede ir al Doradillo o embarcarse en Puerto Pirámides y hacer avistaje de ballenas sin problemas”. Y aclaró que “en este caso en particular las imágenes que se vieron son de una playa en la cual no había acceso porque las máquinas no podían entrar, pero ya se retiraron los animales muertos por cuestiones sanitarias, como se hace siempre”. El comunicado del ICB enfatizó, de todos modos, la importancia de no acercarse ni tocar a los cetáceos varados, vivos o muertos, y de dar aviso inmediato a las autoridades competentes. El contacto debe quedar en manos de personal capacitado.

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