Quién es Darío Giordano, el viudo de Romina Yan denunciado por su hijo Valentín por violencia física y psicológica
El nombre de Darío Giordano volvió a cobrar notoriedad luego de que su hijo Valentín Yankelevich revelara que tanto él como su hermano Franco sufrieron violencia física y psicológica por parte de su padre durante años
Productor televisivo y de espectáculos musicales, Giordano mantuvo siempre un perfil bajo, alejado de la exposición mediática, incluso durante su relación con Romina Yan, con quien tuvo tres hijos.
A diferencia de Romina, que creció frente a las cámaras y se convirtió en una figura popular de la televisión argentina, Giordano desarrolló su carrera detrás de escena.
Su trayectoria está ligada a la producción de ficción y de espectáculos musicales, con participaciones en proyectos televisivos que tuvieron gran repercusión a comienzos de los 2000.
Entre sus trabajos se encuentran las tiras Provócame (2001) y Kachorra (2002). Más cerca en el tiempo, se desempeñó como productor ejecutivo de los espectáculos de Tini Stoessel realizados en 2022 en el Hipódromo de Palermo y el Campo Argentino de Polo. En los últimos años, continuó vinculado a la industria audiovisual de manera independiente.
Pese a su recorrido profesional, sus apariciones públicas fueron escasas. Durante mucho tiempo, su nombre estuvo asociado principalmente a su relación con Yan, con quien se casó el 27 de noviembre de 1998. Juntos tuvieron a Franco, en 2000; Valentín, en 2002; y Azul, en 2006.
La muerte repentina de la actriz, el 28 de septiembre de 2010, a los 36 años, marcó un antes y un después para la familia. En ese momento, los chicos tenían 10, 7 y 4 años. Según el testimonio de Valentín, fue después de esa pérdida cuando comenzaron los episodios de violencia que denunció públicamente.
Su vida después de la muerte de Romina Yan
Tras el fallecimiento de la actriz, Giordano se mantuvo aún más alejado de los medios. Una de sus pocas apariciones ocurrió en 2018, durante ViveRo, el homenaje solidario que se realizó en el Teatro Gran Rex para recordar la trayectoria de Yan.
En diálogo con Hay que ver (El Nueve), el productor habló de la emoción que le generaba ver a sus hijos vinculados con el arte y de la posibilidad de compartir con ellos el legado de su madre. “Estamos felices. Siempre es hermoso recordarla y más con este homenaje maravilloso”, expresó.
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Luego, el productor se refirió a la manera en que recordaba a la actriz y a la diferencia entre la figura pública que conocía el público y la mujer con la que había compartido su vida. “A mí me tocó otra Ro, que no es Belén Fraga, como digo yo. Mi Ro tiene más que ver con una persona maravillosa, que era todo amor y eso estará siempre conmigo y con todos”, expresó.
También habló de sus hijos y de la herencia artística que habían recibido de su madre. “Es entender esa parte maravillosa de su mamá y poder agradecer eso con ellos, que hoy también son artistas y heredaron de ella todo. Verlos arriba de este escenario, donde la vimos muchas veces a ella, es muy movilizante”, sostuvo sobre la participación de Franco, Valentín y Azul en el homenaje.
Por último, Giordano intentó explicar la conexión que Romina había construido con el público y que, ocho años después de su muerte, seguía vigente. “No hay explicación racional. Ella transmitía con el corazón. Real. Entonces creo que esa conexión hace esto: la gente siente como sentía ella cuando estaba acá con nosotros. Eso no se termina nunca”, concluyó.
En 2014, cuatro años después de la muerte de Romina, Giordano volvió a casarse con Miren Argarañás, reconocida chef y expareja del actor Mike Amigorena. De esa relación nació su cuarto hijo.
El crudo testimonio de Valentín Yankelevich sobre su padre
En su confesión, Valentín contó que los episodios de maltrato comenzaron cuando tenía alrededor de nueve o diez años, después de la muerte de su mamá. Según su relato, la convivencia con Giordano se convirtió en un infierno, con golpes, gritos, castigos y descalificaciones que dejaron profundas consecuencias emocionales.
Aunque intentaron pedir ayuda, los hermanos no encontraron respuestas y la situación llegó a un límite desesperante. “No tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte. Hasta decía: ‘Voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá’”, confesó.
También aseguró que, junto a Franco, intentó pedir ayuda hasta que pudo recurrir a su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien los ayudó con un proceso judicial para poder irse de la casa y vivir con él.
“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, aseguró. También explicó que su relación con Giordano quedó completamente rota y que nunca recibió una disculpa que considerara sincera.
Al recordar aquellos años, Valentín resumió las consecuencias de lo vivido con una frase contundente: “Aprendimos a sobrevivir, no a vivir”. Hoy, según contó, pudo recuperar las ganas de proyectar su futuro y sueña con formar una familia en la que el amor y la contención ocupen un lugar central.