La historia de una mujer adoptada en Irán por un veterano de EE.UU. que ahora podría ser deportada por las políticas de Trump
La historia de una mujer que fue adoptada en un orfanato de Irán por un veterano estadounidense está dando la vuelta al mundo. Su padre adoptivo vivió las penurias de la guerra como pocos, también era un sobreviviente de un campo de prisioneros en la Segunda Guerra Mundial. Su hija creció en California, trabajó, pagó impuestos y compró una casa. Hoy, con más de 50 años desde su llegada a Estados Unidos, la mujer enfrenta una orden de comparecer ante un juez de inmigración que podría enviarla al país asiático.
La mujer, cuyo nombre no se divulga por su situación legal, recibió a comienzos de este mes una carta del Departamento de Seguridad Nacional. El documento le ordena presentarse el 4 de marzo ante un tribunal en California para iniciar un proceso de deportación. Sin embargo, ella no tiene antecedentes penales.
La notificación sostiene que puede ser expulsada porque permaneció en el país tras el vencimiento de su visa en marzo de 1974, cuando tenía apenas 4 años.
“Siempre me dije que de ninguna manera este país podría enviar a alguien a la muerte en un país que dejó huérfano”, expresó. Afirma que, como cristiana e hija de un oficial de la Fuerza Aérea, su regreso a Irán podría equivaler a una sentencia de muerte.
El "limbo" legal de las personas adoptadas que no fueron naturalizadas por sus padres
Su caso expone una falla histórica en la intersección entre las leyes de adopción e inmigración. Es una de las miles de personas adoptadas en el extranjero que nunca obtuvieron la ciudadanía porque sus padres no completaron el trámite de naturalización. En el 2000, el Congreso aprobó una ley que otorgó ciudadanía automática a adoptados internacionales, pero la norma no fue retroactiva y excluyó a quienes ya habían cumplido 18 años. También dejó afuera a quienes nacieron antes del 27 de febrero de 1983.
La mujer llegó a Estados Unidos en 1973, después de que su padre adoptivo y su esposa la encontraran en un orfanato iraní en 1972. La adopción se formalizó en 1975. En ese momento, la ley exigía que los padres naturalizaran a los hijos por separado ante la agencia federal de inmigración. Ella no supo que el trámite no se había completado hasta los 38 años, cuando solicitó un pasaporte. Entre los papeles de su padre halló una carta de un abogado fechada en 1975 que indicaba que el asunto parecía concluido.
Las políticas de inmigración de Trump
El gobierno de Trump impulsa una política de deportaciones masivas con el argumento de expulsar a delincuentes. Sin embargo, la mujer solo recuerda una multa de tránsito por usar el teléfono al volante hace más de 20 años. Trabaja en una empresa de atención médica y es propietaria de su vivienda.
Un juez pospuso la audiencia hasta fines del próximo mes y aceptó que no tenga que presentarse en persona, ante el temor de que agentes migratorios la detuvieran en el tribunal.
Organizaciones religiosas y grupos bipartidistas presionan desde hace años para que el Congreso apruebe una ley que proteja a adoptados adultos excluidos de la reforma de 2000. “Es antiamericano y desmesurado”, opinó Hannah Daniel, activista vinculada a la Convención Bautista del Sur.
Ryan Brown, de la organización Puertas Abiertas, advirtió que en Irán los conversos al cristianismo enfrentan arrestos, condenas severas y cárceles con condiciones extremas, en especial para mujeres.
Ella mira la foto de su padre con uniforme y medallas cuando siente miedo. “Estoy orgullosa de su legado”, dijo. “Y lo que me está pasando está mal”.
Con información de AP.