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Ni hiedra ni ficus: la trepadora que en 6 meses te regala esponjas naturales (y te cambia el patio)
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Ni hiedra ni ficus: la trepadora que en 6 meses te regala esponjas naturales (y te cambia el patio)

Las plantas trepadoras son una de las opciones más elegidas para sumar verde en patios, terrazas y jardines urbanos. Sin embargo, entre las especies más conocidas, hay una que empieza a destacarse por su rápido crecimiento y porque además permite obtener esponjas naturales.

A diferencia de la hiedra, el ficus o el jazmín, esta trepadora no solo cumple una función ornamental. Su cultivo ofrece un beneficio adicional que la vuelve cada vez más popular entre quienes buscan alternativas sustentables y soluciones prácticas para el hogar.

Se trata de la luffa, una planta que en condiciones favorables puede desarrollarse con rapidez y cubrir cercos, pérgolas o paredes en menos de seis meses.

Su follaje denso genera sombra y frescura durante el verano, mientras que sus frutos, una vez maduros, se transforman en esponjas naturales reutilizables.

Qué es la luffa

La luffa es una planta trepadora de origen tropical que pertenece a la familia de las cucurbitáceas, la misma que incluye al zapallo y al pepino. Sus frutos, al principio verdes y carnosos, cambian de color a medida que maduran. Cuando se secan, su interior fibroso queda expuesto y se convierte en una esponja natural.

Ese material se utiliza desde hace décadas en distintos países para tareas de higiene personal y limpieza doméstica. A diferencia de las esponjas sintéticas, la luffa es biodegradable, no genera microplásticos y puede reutilizarse durante meses antes de desecharse.

Además de su uso práctico, la planta cumple una función decorativa. Sus hojas grandes y su capacidad para trepar rápidamente permiten crear cortinas verdes que aportan intimidad y reducen la exposición al solen espacios abiertos.

Beneficios de cultivar luffa en casa

Uno de los principales atractivos de esta trepadora es su crecimiento acelerado. Con buena exposición solar y riego regular, puede cubrir amplias superficies durante una sola temporada. Esto la vuelve ideal para quienes buscan resultados visibles en poco tiempo.

Otro punto clave es la doble función que cumple. Por un lado, embellece el jardín y genera sombra. Por otro, permite cosechar frutos que luego se transforman en esponjas naturales, aptas para distintos usos cotidianos.

La luffa también se destaca por su bajo mantenimiento. No requiere cuidados complejos ni suelos especiales. Solo necesita un soporte firme para trepar, riego frecuente en épocas de calor y espacio suficiente para desarrollarse.

En términos ambientales, es una opción alineada con hábitos más sustentables. Al reemplazar productos sintéticos por fibras vegetales, contribuye a reducir residuos y el uso de plásticos de un solo uso.

Cómo se obtienen las esponjas de la luffa, paso a paso

El proceso para convertir el fruto de la luffa en una esponja es sencillo y puede hacerse en casa. El primer paso es esperar a que el fruto esté completamente maduro. Esto ocurre cuando la cáscara se vuelve amarilla o marrón y comienza a endurecerse.

Luego, se deja secar en un lugar ventilado. Una vez seca, la cáscara se retira fácilmente con las manos o con ayuda de un cuchillo. En el interior aparece la fibra, que debe lavarse con agua para eliminar restos de pulpa.

El siguiente paso es retirar las semillas, que pueden guardarse para futuras plantaciones. Finalmente, la esponja se deja secar al sol y queda lista para su uso en el baño, la cocina o la limpieza general.