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AR 15 Mar 2026
El cine español reivindica con chapas el 'FREE PALESTINE' en la alfombra roja y se muestra "estupefacto" por Irán
cultura

El cine español reivindica con chapas el 'FREE PALESTINE' en la alfombra roja y se muestra "estupefacto" por Irán

Durante la 40ª edición de los Premios Goya en Barcelona, varias figuras del cine español expresaron su desconcierto ante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel en Irán, una reacción que según informó Europa Press, fue compartida tanto por nominados como por presentadores en la alfombra roja del evento. Esta preocupación por la escalada bélica internacional se manifestó no solo en declaraciones, sino en elementos visibles, como chapas con el lema ‘FREE PALESTINE’ y símbolos palestinos. La industria audiovisual española aprovechó este escenario mediático para abordar la situación en Gaza y denunciar la continuidad de los conflictos armados en distintas regiones del mundo. De acuerdo con Europa Press, la mayoría de los asistentes portaron chapas con forma de sandía y la frase ‘FREE PALESTINE’, además de pines y pañuelos con símbolos palestinos, en señal de protesta por la violencia que atraviesa la Franja de Gaza. El contexto internacional, marcado por el bombardeo a una escuela que resultó en la muerte de 51 niñas, según denunció Hernán Zin, director de ‘Todos somos Gaza’, puso en primer plano la cuestión humanitaria. Zin, candidato al Goya por mejor documental, declaró al medio que “el sionismo no solo cometió un genocidio, sino que avanza para convertirse en el poder hegemónico en la región”. Además, subrayó la gravedad de los ataques y la necesidad de recordar a las víctimas civiles, especialmente a los niños. El actor Luis Tosar, quien presentó la gala y llevaba un pin con la bandera palestina, manifestó a los medios que la situación originada por los ataques recientes en Irán había generado perplejidad entre sus compañeros. Según publicó Europa Press, Tosar consideró que no era el momento adecuado para emitir juicios sobre un conflicto de reciente estallido y afirmó que los implicados parecen estar “jugando a ver quién tiene el juguete más grande”. El intérprete sostuvo que estas acciones escapan al control de la ciudadanía y que la industria cultural debe mantener cierto grado de cautela ante este tipo de coyunturas. Por su parte, Gonzalo Suárez, galardonado con el Goya de Honor, abordó el asunto del armamentismo en el contexto del evento. Tal como consignó Europa Press, Suárez manifestó que “lo peor que puede suceder es una guerra”, y señaló la lejanía geográfica como un falso consuelo, enfatizando que la prioridad debe ser oponerse a los conflictos armados más allá de las distancias. El director lamentó la dificultad de detener el negocio de las armas y vinculó la incapacidad de la sociedad para aprender de situaciones pasadas con la persistencia de las guerras. Al referirse al asesinato de menores en Gaza, Suárez lanzó la pregunta: “¿Pueden dejar de matar niños, por favor? Es que es tan aberrante. No hemos aprendido la lección”. En la gala se evidenció una variedad de opiniones respecto a lo que implica la defensa activa del “No a la guerra”, un lema históricamente vinculado a la industria cultural en España desde la edición de 2003 durante la invasión de Irak. Europa Press detalló que el actor Carlos Cuevas defendió la oportunidad de reivindicar la importancia de no callar frente a estos temas y subrayó que “la cultura no debe ser nunca imparcial”. Marc Clotet se sumó a esta postura, lamentando que en el siglo XXI todavía sea necesario recordar la consigna de oponerse a la guerra. La actriz Miriam Garlo enfatizó la paz como el camino y Natalia Sánchez analizó la falta de avances significativos, destacando que la lucha por el cese de los conflictos armados sigue siendo actual. Guillermo Galoe consideró fundamental que el cine ofrezca espacios para demandar el cese de las hostilidades. En palabras citadas por Europa Press, remarcó el valor del cine como herramienta de empatía y reflexión sobre la violencia, considerando que la industria debe contribuir a crear conciencia social. En este sentido, Greta Fernández recordó que los premios Goya tradicionalmente han sido escenario de reivindicaciones y expresó su inquietud ante la gravedad de la situación global, señalando su temor por la evolución de los acontecimientos. La reacción emocional ante la violencia también tuvo lugar en