WASHINGTON.- La última vez que Donald Trump había anunciado ataques de Estados Unidos contra Irán, con la Operación Martillo de Medianoche el 21 de junio pasado, el objetivo puntual había sido frenar las ambiciones nucleares del régimen de los ayatollahs. Esta vez, el presidente norteamericano fue mucho más allá , en una jugada de altísimo riesgo que podría desestabilizar Medio Oriente , con la muerte del ayatollah Ali Khamenei confirmada por Trump , y al dejar en claro su pretensión de un cambio en el liderazgo iraní por primera vez en 47 años , así como la eliminación de sus programas de desarrollo nuclear y de misiles balísticos . En las últimas semanas, mientras Estados Unidos consolidaba una poderosa fuerza militar en la zona , los asesores militares de Trump le habían ofrecido al líder republicano varias opciones para hacerle frente a Irán, que incluían desde un ataque simbólico limitado hasta una ofensiva de amplio alcance contra los centros de poder del régimen teocrático. El presidente había presionado desde el principio por opciones decisivas. Finalmente, se decantó por un ataque amplio , que está llevando a cabo sin la aprobación del Congreso -aunque hubo un aviso del secretario de Estado, Marco Rubio -, con poco interés entre sus bases en otra operación estadounidense de cambio de régimen en Medio Oriente , y con varios aliados en la región que han desalentado nuevos ataques por temor a un conflicto más amplio. Allí, el presidente afirmó que Estados Unidos está debilitando a los gobernantes iraníes y creando una oportunidad única para que la población derroque el régimen , un cambio de enfoque decisivo. “Ahora es el momento de tomar las riendas de su destino y de dar rienda suelta al próspero y glorioso futuro que está a su alcance. Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar ”, arengó. Una encuesta de AP-NORC publicada hace solo dos días reveló que muchos estadounidenses siguen considerando el programa nuclear iraní como una amenaza -el 61% de los consultados afirmó que Irán es un “enemigo” de Estados Unidos - pero no confiaban demasiado en el criterio de Trump sobre el uso de la fuerza militar en el extranjero . En las últimas semanas, preocupados por las encuestas que anticipan un escenario complicado para los republicanos de cara a las elecciones del 3 de noviembre, algunos de los asesores de Trump le recomendaron que se enfoque más en la economía doméstica, y menos en la política exterior . Los patrones históricos de las elecciones de medio término en Estados Unidos tienden además a perjudicar al partido en el poder, otro factor de inquietud en la tropa oficialista. Una encuesta del Pew Research Center publicada a principios de este mes reveló que la mayoría de los estadounidenses tienen una opinión negativa de la economía : solo el 28% de los encuestados la califica como “buena o excelente”, mientras que el 72% la considera “regular o mala”. Además, la mayoría de los encuestados (52%) cree que las políticas de Trump empeoraron la economía . Intentar una caída del régimen del ayatollah Ali Khamenei ubica a la administración Trump -que desde siempre ha advertido sobre el costo de las guerras largas- en un terreno fangoso. Los objetivos son mucho más amplios que los de Israel durante su guerra de 12 días con Irán en junio pasado, que buscaba paralizar los programas nucleares y de misiles balísticos y debilitar al régimen, pero sin pretender en forma directa derrocarlo. Resistencias internas Además, Trump enfrentará resistencias políticas internas, de los demócratas e incluso de un sector de su Partido Republicano y del movimiento MAGA , que el año pasado había mostrado profundas divisiones sobre el ataque a las instalaciones nucleares iraníes. El senador Mark Warner (Virginia), el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado, afirmó este sábado que la administración Trump “tergiversó la información de inteligencia” al justificar un ataque a Irán . “El pueblo estadounidense ya ha visto este tipo de estrategia: declaraciones de urgencia, información de inteligencia tergiversada y acciones militares que llevan a Estados Unidos a un cambio de régimen y a una reconstrucción nacional prolongada y costosa”, declaró Warner. Un asesor del senador señaló que se refería específicamente al argumento de la administración de que Irán estaba cerca de una ruptura nuclear y de que tenía un misil que podría alcanzar a Estados Unidos. Warner, como miembro del llamado Grupo de los Ocho, recibió esta semana un informe de Rubio y del director de la CIA, John Ratcliffe , sobre las