El Parlamento polaco ratificó el viernes un gran programa de modernización militar financiado con préstamos europeos, pese a que la oposición nacionalista pidió el veto presidencial.
Polonia, vecina de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, está llevando a cabo desde hace años una modernización sin precedentes de sus fuerzas armadas y de su industria de defensa para hacer frente a una eventual amenaza de Moscú.
Desde diciembre de 2023, el país ha firmado contratos de armamento por valor de 266.000 millones de eslotis (US$63.000 millones, US$74.000 millones).
Y este año el presupuesto de defensa del gobierno proeuropeo en el poder supera el 4,8% del Producto Interior Bruto (PIB), uno de los más altos de la OTAN.
El texto adoptado el viernes establece la participación de Polonia en el programa Safe de ayuda a la industria de defensa en Europa por un importe de US$43.700 millones (US$51.500 millones).
El programa permitirá financiar la defensa antiaérea, sistemas antimisiles y antidrones, pero también el combate terrestre y la producción y compra de municiones y misiles, entre otros.
Una parte de los fondos se destinará a la policía, a la guardia fronteriza polaca y a las infraestructuras.
Aunque hasta ahora la modernización del ejército tenía un amplio consenso, el programa ha sido criticado por la oposición de derecha nacionalista.
El partido conservador Ley y Justicia (PiS) ha instado al presidente nacionalista Karol Nawrocki a vetar el texto argumentando que podría servir de herramienta de presión de Bruselas.