Edicion Argentina AR · 14 Mar 2026
clarin.press
Noticias clave de Argentina, directas y verificadas.
AR 14 Mar 2026
Millones de metros cúbicos de roca extraídos de túneles y sitios de construcción en Hong Kong no terminaron como escombros: fueron reutilizados en proyectos de vertederos que crearon nuevos barrios
tecnologia

Millones de metros cúbicos de roca extraídos de túneles y sitios de construcción en Hong Kong no terminaron como escombros: fueron reutilizados en proyectos de vertederos que crearon nuevos barrios

Hong Kong reutilizó grandes volúmenes de roca extraída de túneles y obras subterráneas para proyectos de relleno y reclamación marítima que terminaron creando nuevos barrios e infraestructura.

Lo que parecía escombro se transformó en materia prima para ganar espacio en una ciudad con tierra limitada, a partir de una estrategia que combina planificación pública, logística y control de calidad del material.

El ejemplo más emblemático es el aeropuerto internacional inaugurado en 1998 en la zona de Chek Lap Kok, una plataforma que se construyó a partir una combinación de excavación de tierra y vertido en el mar.

El problema inicial: excavar produce montaña de material

Túneles, metro y carreteras subterráneas generan enormes volúmenes de roca. Si se desechan, saturan vertederos y encarecen la construcción por transporte y disposición final.

En una ciudad densa, gestionar esos materiales se vuelve estratégico. No es solo “limpieza de obra”: es decidir si la roca será un costo o un recurso, en un contexto de obras permanentes y espacio limitado para residuos.

La solución institucional: tratar la roca como material reutilizable

Hong Kong desarrolló un enfoque para clasificar materiales inertes reutilizables y dirigirlos a usos de relleno. Para eso, se apoyó en instalaciones de recepción, control y acopio, con criterios para aceptar material apto y rechazar lo que no cumple estándares.

El objetivo: que el excedente de una obra se convierta en insumo de otra. Eso reduce la presión sobre vertederos y también la necesidad de extraer nuevos materiales desde canteras.

La logística: del túnel al sitio de reclamación

Reutilizar roca exige coordinación: rutas de transporte, tiempos, compatibilidad del material y control para evitar vertidos ilegales. En una ciudad con tráfico intenso, el movimiento de camiones se planifica para minimizar congestión y riesgos.

El sistema, además, necesita continuidad. Si el sitio receptor se retrasa, el excedente vuelve a convertirse en problema. Por eso la gestión requiere una mirada metropolitana, no solo de cada obra aislada.

El resultado urbano: tierra ganada al mar que se vuelve ciudad

El material excavado se usa en rellenos que, con ingeniería y estabilización, terminan formando nuevos terrenos. Luego se instalan servicios, vías y desarrollos urbanos, con controles geotécnicos para garantizar estabilidad.

Así, la roca de un túnel puede terminar bajo un barrio entero como parte estructural del suelo. En Hong Kong, donde la reclamación marítima se usó históricamente para expandir infraestructura, este flujo de material se volvió un activo.

La lección final: planificación como tecnología

El caso muestra que la sustentabilidad urbana también es organización. Un sistema eficiente convierte “residuo” en “recurso” si hay reglas claras y coordinación entre proyectos.

En ciudades con poca tierra, convertir roca de excavación en territorio puede ser determinante para crecer sin colapsar vertederos. También deja una enseñanza replicable: la economía circular urbana funciona cuando se coordinan estándares, tiempos y destinos.