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El diario La Prensa de Nicaragua cumple 100 años con su redacción en el exilio por la censura del régimen
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El diario La Prensa de Nicaragua cumple 100 años con su redacción en el exilio por la censura del régimen

La Prensa, el diario más antiguo y uno de los más influyentes de Nicaragua, cumple 100 años este lunes 2 de marzo sin su sede histórica, sin su maquinaria, sin su imprenta y con su equipo periodístico fuera del país, trabajando desde el exilio tras una ofensiva estatal que culminó en el asalto policial a su edificio y la persecución de su personal.

El 13 de agosto de 2021, policías antidisturbios allanaron las instalaciones del medio en Managua y detuvieron a su gerente general, Juan Lorenzo Holmann, en un caso que el régimen presentó como investigación por supuestos delitos aduaneros y lavado de dinero. Los directivos del periódico denunciaron la toma como “un robo”.

El equipo del diario quedó trabajando solo a través de su página web y desde sus casas.

En julio de 2022, sin embargo, tras una cobertura periodística vinculada a la expulsión de religiosas, el régimen ejecutó un operativo de persecución contra el personal que quedaba en Nicaragua. Dos trabajadores más del diario fueron apresados y agentes policiales allanaron las casas de reporteros y fotógrafos.

La persecución empujó a gran parte del personal a salir del país por rutas y “puntos ciegos” para evitar la cárcel. Desde entonces, La Prensa trabaja con su redacción completa fuera de Nicaragua y publica en línea como una sala de noticias desplazada.

En abril de 2023 el régimen inauguró en el inmueble un “Centro Cultural y Politécnico José Coronel Urtecho”, bajo administración estatal, y el diario denunció que el Estado consumó el despojo de su edificio, equipos y bienes.

La ofensiva contra La Prensa se construyó durante años con presión fiscal, acoso judicial, retención de materias primas, campañas de estigmatización y, finalmente, fuerza policial.

Entre finales de 2018 y comienzos de 2020, el medio vivió el bloqueo aduanero de papel, tinta y repuestos. La primera retención se extendió por más de 500 días y obligó a alterar formatos, reducir páginas y asumir costos extraordinarios.

El 12 de agosto de 2021, cuando el diario enfrentaba una nueva retención aduanera, anunció que dejaba de circular en papel por falta de insumos. Al día siguiente, la dictadura se tomó el edificio y la maquinaria con que se elaboraba La Prensa.

El gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue encarcelado durante 18 meses y luego desterrado en 2023, cuando el régimen liberó y expulsó a 222 presos políticos en un vuelo hacia Estados Unidos.

La FLED concluye que ejercer periodismo independiente dentro del país implica riesgo real de detención, desaparición o destierro, y que existe una ofensiva estatal orientada a eliminar el periodismo independiente mediante una combinación de mecanismos como confiscación de medios, criminalización legal, vigilancia y hostigamiento digital, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) describe el caso nicaragüense como uno de “cierres masivos” de medios y degradación sostenida del ecosistema informativo, situando al país en posiciones de cola en su índice global.

En ese contexto, La Prensa solo puede operar desde fuera del país. Publica a través de su sitio web, con una estructura de edición remota, verificación y coordinación a distancia, y con fuentes dentro del país que exigen protocolos de seguridad más estrictos que en cualquier etapa previa de su historia reciente.

La capacidad de resiliencia de este diario nicaragüense ha sido reconocida internacionalmente.

En mayo de 2025, la UNESCO otorgó a La Prensa el Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano por su trabajo informativo pese a la represión y su continuidad desde el exilio.

El régimen de Nicaragua reaccionó furioso por ese reconocimiento y anunció su salida de la UNESCO en protesta por el galardón.

Poco después, en junio de ese mismo año, La Prensa fue galardonada con el premio Rey de España de Periodismo a Medio de Comunicación Iberoamericano en un reconocimiento a la lucha por la libertad de prensa y contra la censura.

Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general de La Prensa, cree que este centenario del diario “les incomodará mucho” a Daniel Ortega y a Rosario Murillo, tanto o más que cuando recibió los premios internacionales.

“Han echado mano de tantas perversidades para silenciarnos y no lo han logrado. Recuerdo que mi tío Jaime (Chamorro) en 2020, dirigiéndose específicamente a Rosario Murillo, sentenció que llegaríamos a cumplir 100 años y acá estamos. Ella sabe muy bien de que madera está hecha La Prensa y la familia Chamorro: somos dignos, tercos, valientes y de una sola pieza”, dice.

A Holmann la dictadura lo encarceló en agosto de 2021 bajo el pretexto de una investigación por “lavado de dinero”. Luego lo desterró. “En el ´juicio´ que me hicieron, cuando me dieron la palabra yo les dije: todo esto es un circo, todos los delitos que me imputan son fabricados y mentira, la única razón por la cual ustedes me están condenando es porque mi apellido es Chamorro”, señala.

“Este diario ha resistido enormes presiones y ha defendido, con valentía y sacrificio, los principios fundamentales de la libertad de expresión, a costa del martirio de su inolvidable director Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y del exilio actual de su equipo periodístico”, reconoce Jaime Abello, director general de la Fundación Gabo, con sede en Colombia.

“La importancia de La Prensa trasciende las fronteras de Nicaragua. Es un símbolo de lucha por la verdad en un continente donde la libertad de prensa enfrenta constantes amenazas”, añade.

La Prensa nació el 2 de marzo de 1926 y se convirtió, con el tiempo, en una institución periodística y política.

El director y presidente de su junta directiva durante décadas, don Jaime Chamorro Cardenal, fallecido en julio de 2021, dijo en una entrevista que “la historia de La Prensa es la historia de Nicaragua del Siglo XX”. En esa misma entrevista describió el diario como una tradición nacional, algo que se volvió parte del hábito de los nicaragüenses.

Con la dictadura de los Somoza (1936-1979) el diario sufrió censura, cierres, destierro y encarcelamiento de sus directivos y trabajadores. En enero de 1978 sicarios asesinaron a balazos a su director, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en una de las calles de Managua.

En junio de 1979, a pocas semanas del derrumbe del régimen somocista, las instalaciones fueron atacadas con tanques frente al edificio y luego un bombardeo aéreo que destruyó gran parte de la infraestructura, quedando apenas una fachada como testigo del impacto.

Con el triunfo de la revolución en 1979, el periódico entró en otra zona de conflicto. En los años ochenta, bajo el primer gobierno sandinista, La Prensa enfrentó cierres, confiscaciones, censura y el ataque de turbas enviadas por el régimen.

Entre 1986 y 1987, un cierre prolongado dejó al diario fuera de circulación por más de un año. Cuando reapareció, la gente se desbordó para comprar la edición como quien compra un gesto de libertad recuperada.

La tercera dictadura, la actual, se configuró desde 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder y Rosario Murillo se consolidó como su figura de control y mando.

La relación entre el régimen Ortega Murillo y La Prensa fue de confrontación sostenida, primero en el plano político y económico, luego en el plano policial y penal.

La represión generalizada tras las protestas de abril de 2018 elevó el costo de informar. Y la estrategia estatal contra el diario siguió una ruta reconocible: desgaste financiero, asfixia logística, judicialización y ocupación militar.

La retención de papel y tinta en aduanas buscaba ahogar al diario. El bloqueo de insumos comenzó en septiembre de 2019 y se extendió por más de 500 días. Afectó la operación normal del diario hasta forzarlo a reducir tirajes, personal y formatos.

Para agosto de 2021, el diario enfrentaba otra retención aduanera de sus insumos, y el 12 de ese mes su dirección anunció que se dejaría de imprimir y solo se mantendría informando a través de su página web. Al día siguiente de ese anuncio, la Policía llegó al edificio y desde entonces está en poder de la dictadura.

Doña Ana Chamorro de Holmann, conocida como “doña Anita”, una de las propietarias del diario, dijo en una entrevista que “la tradición de los Chamorro, en La Prensa, ha sido siempre cumplir con la ley. Mi padre nos enseñó eso. Cumplir, cumplir y cumplir”. Y añadió otra frase que describe el clima actual: “Ahora le dicen vendepatria a los que están en contra de ellos, como si ellos son la patria”.

Doña Anita ha estado presente en casi toda la vida de La Prensa, desde antes que fuese totalmente de su familia. “La Prensa es mi hermana mayor, como le digo. Yo nací en 1927. Nací entre fichas, tipos, que se acomodaban en una cajuela, como pollos que buscan la comida. (Los impresores) eran expertos en eso y no se equivocaban. El papel se ponía y quitaba cuando ya estaba impreso, todo manualmente. Tenía un ruido peculiar y nosotros lo oíamos porque vivíamos pegado a ese galerón que era de La Prensa”, recuerda.

Paradójicamente, Rosario Murillo, la más feroz represora del medio, trabajó para La Prensa, entre 1967 y 1974, cuando fue secretaria de director asesinado, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Doña Anita recuerda que Murillo era “muy cumplida”, que casi no se mezclaba con el resto del personal y dijo que no entiende el odio que desarrolló hacia el periódico en el que trabajó durante varios años, y al que perseguiría de forma cruel, décadas más tarde, cuando ella y su marido instalaron en Nicaragua otra dictadura.

“Cumplir nuestros primeros 100 años es para La Prensa la confirmación de que la verdad puede resistir incluso al acoso, la violencia, la cárcel, el exilio y la censura”, dice desde el destierro Juan Lorenzo Holmann, hijo de doña Anita y gerente general del diario.

“Cierto es que llegamos a este centenario lejos de nuestra tierra, pero lo hacemos más cerca que nunca de nuestra misión: informar con independencia y veracidad al pueblo de Nicaragua, seguimos siendo El Diario de los Nicaragüenses. Nos sentimos agradecidos de Nicaragua de nuestros lectores que nos han dado su preferencia”, añade.

“Haber sobrevivido a la persecución, al cierre y robo de nuestras instalaciones y a la perversa represión de la segunda dictadura sandinista, esta de Daniel Ortega y Rosario Murillo, demuestra que el periodismo libre no depende de un territorio físico, sino del compromiso con la verdad, la justicia y la libertad”, concluye.