Una smart home o casa inteligente es una vivienda equipada con dispositivos interconectados (IoT) que permiten automatizar, gestionar y controlar remotamente funciones como la iluminación, climatización, seguridad y electrodomésticos. Se gestionan desde un smartphone, voz o hubs centrales, buscando mayor comodidad, ahorro energético y seguridad.
Pero lo que se conoce como smart home es un concepto muy amplio que depende de la cantidad de rubros que uno incluya, explica Darío Kasvin, CEO de Haustech. “El mayor costo de una casa domotizada tiene que ver con el control deiluminación porque uno tiene que colocar, por cada circuito de luz, un módulo. Eso es lo que claramente define en gran parte el presupuesto”, dice. Y detalla que un factor que influye en lo que tiene que ver con la iluminación es si se trata simplemente de encender o apagar la luz o de regular su intensidad. “Cuando en una casa solamente se quieren hacer encendidos y apagados de iluminación sin atenuaciones de luces, el presupuesto es diferente porque los módulos cambian sus costos. Pero si hiciéramos un promedio en una casa donde sí interesa regular la luz y donde contemplamos no solamente la iluminación sino también la apertura y cierre de cortinas, climatización y todo lo que tiene que ver con el audio, podríamos hablar de un promedio de US$100 por metro cuadrado”, señala.
La importancia de la planificación
Por otra parte, destaca que, en rasgos generales, por ejemplo, en la parte eléctrica la domótica es cada vez menos invasiva a nivel de cableado y cada vez más inalámbrica. “En el caso eléctrico hay una previsión que básicamente hoy ya todos hacen. Incluso en una casa donde se quiera dimerizar o regular la luz, es necesario llevar el neutro o cable azul a las cajas. Esta es una condición necesaria en cualquier casa donde se quiera automatizar la iluminación: todas las cajas donde van las teclas de luz tienen que tener cable neutro”, señala.
Con respecto a lo que se necesita para controlar los sistemas, el CEO de Haustech advierte que cada sistema tiene su forma de integración.
“La idea es que haya un solo aplicativo, una sola app en el celular, desde donde se manejen todos los dispositivos”, sostiene Kasvin.
Coincide Acevedo en que tan importante como la tecnología es la planificación: “Una casa inteligente bien resuelta se piensa desde el proyecto, porque requiere integrar las distintas áreas de la vivienda”.
Para esto recomienda pensar en un proveedor con trayectoria y buenas referencias, tener un proyecto, con planos e información técnica completa, un acompañamiento en el proceso de la obra, una infraestructura adecuada de cableado, dado que considera que las soluciones inalámbricas suelen ser apropiadas solo para casos puntuales.
También son fundamentales las interfaces simples para cualquier perfil de usuario y la utilización de sistemas compatibles entre si. “En departamentos pequeños pueden utilizarse soluciones inalámbricas más sencillas. En casas grandes se suelen emplear sistemas profesionales más robustos y escalables”, recomienda.
Los beneficios
En cuanto a los beneficios de tener una smart home para Kasvin primero es necesario aclarar que la domótica sirve si es simple y si la pueden usar todos. “No debe ser algo complejo, porque ya bastante implica construir y mantener una casa como para que además la tecnología complique. Si no es simple, no sirve”, señala.
Y destaca la utilidad de estos sistemas, por ejemplo, en una casa grande donde se puede hacer un apagado general de todas las luces sin tener que recorrer los ambientes porque se hace desde un solo botón o incluso por programación horaria de forma autónoma. “También se pueden bajar las cortinas automáticamente cuando se pone el sol o hacer un ahorro energético en climatización, evitando dejar la calefacción encendida cuando uno se va de la casa. Se suelen programar rutinas, por ejemplo, que todas las mañanas se apaguen automáticamente las luces porque ya es de día y no tiene sentido que queden encendidas”, ejemplifica. Y aclara que si bien se puede tardar en configurar esta casa inteligente al inicio, una vez que funciona todo se vuelve mucho más práctico y ágil en el uso diario.
“Los beneficios más claros son el confort y la practicidad”, añade el gerente comercial de Intelhome. Y advierte que con la domótica la casa se adapta a la rutina de quienes la habitan. También, destaca el impacto en la eficiencia energética, porque se evitan consumos innecesarios y en la seguridad al integrar la tecnologías a alarmas, cámaras y controles de acceso, que pueden monitorearse y controlarse de manera remota. “En viviendas de cierto nivel, además, se convierte en un diferencial inmobiliario: una casa inteligente se percibe más moderna, organizada y valiosa”, finaliza.