Edicion Argentina AR · 29 Mar 2026
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Algunos los prefieren fríos
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Algunos los prefieren fríos

Hasta acá todo bien. Como el lector habrá adivinado, ahora empiezan los problemas. Aunque no exactamente mis problemas, mi desconcierto cierto. Otoño en sepia es un libro de relatos. Más precisamente de ocho relatos, que tienen en común los personajes y ambientes patagónicos. Pelletieri nació por allí, creo que en Caleta Olivia, una ciudad a la que recuerdo como la más triste y gris que me tocó visitar. Acaso porque la parte marítima y petrolera de la Patagonia es profundamente deprimente, las historias de Pelletieri son terribles, espantosas.

Uno de los cuentos, “Luna del pleistoceno” (gran título), es el único que no tiene un final trágico. El protagonista es un paleontólogo cuya mujer arrastra una historia oscura y su teoría sobre el milodón, un mamífero que se extinguió hace mil años, es equivocada. De modo que el tipo tampoco está para andar tirando petardos. Lo interesante es que se llama Esteban, que es el apellido de un paleontólogo tucumano que hizo su tesis sobre el milodón. Supongo que puede haber muchas más referencias ocultas en el texto.

Lo que no está oculto, una vez que el lector se entrenó con algunos cuentos, es la sospecha de que la trama conduce inexorable a la muerte. Hay variantes, individuales, como dos asesinatos por celos (uno con motivos, otro simplemente por prevención), un ahogado, un soldado que morirá en Malvinas tras dejar embarazada a su novia analfabeta. Pero las hay colectivas, como la de la secta que se dedica a quemar iglesias y a matar a los curas pedófilos que los violaron de chicos, o las de una célula mapuche a la que una novia denuncia y provoca una carnicería por parte de los gendarmes. Acaso la más truculenta es la que se ocupa de una chica que está en amante pareja con otra y es secuestrada por una organización de trata con la complicidad de las autoridades. Pelletieri domina todo el repertorio de los horrores que el mundo puede inflingirle a los débiles. El paleontólogo Esteban no sabe de la que se salvó en sus manos.