Ingeniero técnico agrícola de formación y afiliado al PSOE desde los años noventa, Martínez pertenece a la generación de dirigentes socialistas que hicieron carrera desde la política local. Entró en el Ayuntamiento de Soria en 1999 como concejal con responsabilidades en Medio Ambiente, Cultura y Participación Ciudadana, y fue portavoz municipal entre 2003 y 2007, etapa que compaginó con su escaño como procurador en las Cortes de Castilla y León. Aquella experiencia autonómica, breve y lejana en el tiempo, constituye su único precedente institucional fuera del ámbito local antes de su actual candidatura.
Su elección como alcalde en 2007 marcó el inicio de una trayectoria política excepcionalmente estable. Martínez ha encadenado cinco legislaturas consecutivas como regidor y ha logrado mayorías absolutas en las elecciones municipales de 2011, 2015, 2019 y 2023, una continuidad poco habitual incluso en una comunidad caracterizada por la estabilidad política. Desde 2023 compatibiliza la alcaldía con el cargo de diputado provincial.
Ese largo ciclo municipal explica buena parte de su perfil político. Martínez se presenta como un “convencido municipalista” y suele insistir en que la política debe hacerse desde el contacto directo con los ciudadanos. Sus discursos suelen girar alrededor de la despoblación, el equilibrio territorial y los servicios públicos en el medio rural, cuestiones especialmente sensibles en una provincia como Soria, convertida en símbolo de la España vaciada. En sus intervenciones públicas ha defendido con frecuencia la necesidad de una “gobernanza multinivel” en la que ayuntamientos, comunidades autónomas y administraciones europeas actúen de forma coordinada.
Su actividad internacional se vincula también con la organización Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), en la que ha ocupado diversos cargos y desde la que fue designado enviado especial para la Nueva Agenda Urbana ante Naciones Unidas, una función que el propio dirigente socialista ha presentado como una prolongación de su visión municipalista.
Pese a su imagen de gestor local pragmático, Martínez no ha estado completamente al margen de la polémica política. Uno de los episodios más comentados tuvo lugar en agosto de 2024 durante las fiestas de Tardelcuende, en Soria, cuando participó en un desfile subido en un vehículo que simulaba un papamóvil y repartiendo bendiciones con una escobilla de baño a modo de hisopo. La asociación Abogados Cristianos presentó una denuncia por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos, finalmente archivada por la Audiencia Provincial de Soria. El propio Martínez reconoció entonces que había cometido una “torpeza” y pidió disculpas a quienes pudieran haberse sentido ofendidos.
Otra controversia menor surgió cuando en un acto público utilizó la denominación “Castilla-León” en lugar de “Castilla y León”, un lapsus que fue aprovechado por sectores leonesistas para cuestionar su conocimiento de la realidad territorial de la comunidad.
Dentro del PSOE su trayectoria refleja una posición política relativamente independiente. En procesos internos anteriores apoyó candidaturas distintas de la de Pedro Sánchez y algunos dirigentes socialistas lo describen como uno de los líderes territoriales menos alineados con la dirección federal. Sin embargo, su candidatura autonómica ha contado con el respaldo visible de dirigentes como el ministro de Transportes, Óscar Puente, también exalcalde, con quien comparte una trayectoria política de raíz municipal.
Martínez ha centrado buena parte de su discurso electoral en los servicios públicos, la vivienda y la lucha contra la despoblación, con propuestas como reservar la mitad de la vivienda pública para menores de 34 años. Su estrategia pasa por trasladar a escala autonómica la imagen de estabilidad política construida durante casi veinte años al frente del Ayuntamiento de Soria, un territorio pequeño que le ha servido de laboratorio político antes de aspirar al gobierno de una de las comunidades más extensas de España.