Magaly Medina destaca el impacto de la cobertura mediática en el caso de Lizeth Marzano, cuyo trágico accidente conmovió al país. La presentadora afirma que su trabajo periodístico, aunque enfocado en la farándula, también tiene el deber de devolverle al público su confianza investigando casos de injusticia.
El caso de Lizeth Marzano ha generado una profunda conmoción en la sociedad peruana, evidenciando presuntas irregularidades en la actuación de la Policía Nacional del Perú (PNP) y la Fiscalía.
La campeona nacional de apnea Lizeth Marzano fue atropellada violentamente mientras trotaba por la avenida Camino Real, en San Isidro, Lima. El vehículo, registrado a nombre de la periodista Marisel Linares, era conducido por Adrián Villar Chirinos, de 21 años, quien tras el impacto huyó del lugar sin prestar auxilio. Los familiares de Marzano creen que, de haber recibido auxilio inmediato, la deportista habría tenido mayores posibilidades de sobrevivir.
Tras el atropello, la cronología de los hechos y las grabaciones clave difundidas por Magaly TV La Firme y los medios peruanos permitieron reconstruir con precisión lo ocurrido en las horas críticas posteriores al accidente:
La noche del 17 de febrero, Lizeth Marzano fue embestida a las 22:30 por un Chevrolet gris conducido por Villar, quien se dio a la fuga.
Cerca de las 03:00 del 18 de febrero, cámaras de seguridad captaron a Villar, su padre Rubén Villar Frolets y la propietaria del auto, Marisel Linares, en el parque Alfonso Ugarte. Allí, familiares y abogados se reunieron durante varios minutos, mostrando actitudes nerviosas y dialogando en grupos separados.
Estas imágenes, difundidas por primera vez en el programa de Magaly Medina, evidenciaron una posible coordinación para consensuar la versión de los hechos y decidir los siguientes pasos, mientras Lizeth Marzano agonizaba.
Luego de la reunión en el parque, Villar se trasladó al departamento de su novia, donde permaneció oculto junto a familiares. Durante ese periodo, evitó presentarse ante la Policía Nacional o la Fiscalía, lo que impidió la realización de pruebas toxicológicas y permitió que expirara el plazo de flagrancia.
Aproximadamente a las 05:30 del 18 de febrero, las cámaras captaron la llegada de los suboficiales John Atencio y José Cerván de la comisaría de Orrantia al edificio donde se encontraba Villar. Los agentes permanecieron varios minutos en el inmueble, se comunicaron telefónicamente con superiores y se retiraron sin detener al sospechoso, pese a que aún estaba vigente el periodo legal para una detención inmediata.
En esos primeros días, los familiares denunciaron públicamente el retraso en la intervención policial y la falta de avances en la localización de Villar, aunque aún no conocían la magnitud de la posible coordinación para evitar la captura del sospechoso. La sospecha de encubrimiento y coordinación surgió después de revisar los videos de seguridad solicitados conjuntamente con el programa de Magaly Medina, que obtuvieron del municipio.
La exposición mediática y la indignación social incrementaron la presión pública sobre las autoridades para intensificar la investigación. Sin embargo, mientras la presión crecía, Villar continuó oculto y no colaboró en un primer momento con la justicia, lo que permitió la pérdida de pruebas clave.
En paralelo, la Fiscalía Provincial Penal de San Isidro-Lince amplió la investigación e incorporó como investigada a Marisel Linares por presunto encubrimiento personal, debido a su participación en las reuniones posteriores al accidente y a la falta de documentación formal sobre la transferencia del vehículo.
Además, la novia de Villar, la influencer Francesca Montenegro, fue citada para declarar, ya que su domicilio fue utilizado como refugio por el imputado tras el atropello. La Fiscalía investiga si existió algún grado de complicidad o encubrimiento en su participación, dado que Villar permaneció en ese lugar durante las horas clave posteriores al hecho.