Las personas con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2 corren mayor riesgo de padecer hígado graso, según estudios
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Las personas con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2 corren mayor riesgo de padecer hígado graso, según estudios

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo: pesa entre tres y cinco libras (1,35 a 2,25 kg), y ocupa la mayor parte de la caja torácica. Entre sus muchas funciones destaca filtrar la sangre de todo tipo de toxinas. Una de las enfermedades que lo afectan es el llamado hígado graso. Detectarlo a tiempo es muy importante para evitar complicaciones.

Los médicos ignoran por qué algunas personas desarrollan mucha grasa en el hígado y otras no. Pero saben que las personas con sobrepeso u obesidad y diabetes tipo 2 corren mayor riesgo de padecer MALSD (Enfermedad Hepática Esteatótica Asociada a Disfunción Metabólica), la forma de hígado graso más común a nivel mundial y que afecta a uno de cuatro estadounidenses.

La enfermedad, en general asintomática, causa fibrosis, que son cicatrices en el hígado que el propio órgano puede regenerar. De no tratarse a tiempo, la MALSD puede derivar en esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) que provoca cirrosis.

Cuáles son las complicaciones del hígado graso

Tal como explica la prestigiosa Mayo Clinic, la enfermedad del hígado graso por disfunción metabólica causa hinchazón o agrandamiento del hígado (hepatomegalia) y produce depósitos de grasa.

  • Algunos pacientes comienzan a sentir mucho cansancio o fatiga, malestar general o dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • La verdadera señal de alerta es la formación de fibrosis, el intento del hígado por detener la inflamación.
  • Si la inflamación continúa, la fibrosis se extiende y afecta cada vez más tejido hepático. De esta manera, surgen las complicaciones que pueden detallarse de la siguiente manera:
  • 1.Cirrosis

    Mientras la fibrosis es reversible, no existe tratamiento para la cirrosis, que puede ser causada por el alcohol o por el agravamiento del hígado graso no alcohólico.

    Los médicos pueden tratar las causas subyacentes, para evitar que empeore la cirrosis y evitar la insuficiencia hepática.

    Como el riesgo de padecer cáncer es alto, muchas veces no queda otra que recurrir al trasplante de hígado.

    2.Cáncer de hígado

    Este tipo de cáncer comienza en las células del órgano. El más común es el carcinoma hepatocelular (HCC) que aparece en los hepatocitos y en personas con cirrosis.

    Por eso, si alguien ha sido diagnosticado con fibrosis avanzada, debe recibir vigilancia periódica para detectar el cáncer de hígado, una de las principales causas de muerte por cáncer en todo el mundo.

    Cuatro hábitos para prevenir el hígado graso

    Más allá de las cirugías como el transplante de hígado, la prestigiosa institución norteamericana Mayo Clinic, enseña una rutina de 4 hábitos para prevenir el desarrollo del hígado graso:

  • 1.Alimentación saludable. Una dieta con muchas frutas, verduras, granos o cereales integrales y grasas saludables. Por ejemplo, la dieta mediterránea.
  • 2.Limitar el consumo de alcohol. El alcohol es uno de los grandes causantes del hígado graso. Pero también lo son los excesos de azúcares y el tamaño de las porciones. Evitar los refrescos, las bebidas deportivas, los jugos y el té dulce. Evitar o limitar el consumo de alcohol, ya que puede dañar el hígado.
  • 3.Mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, trabaja con el médico para perder kilos de manera progresiva. Si tienes un peso saludable, trabaja para mantenerlo con una alimentación saludable y actividad física.
  • 4.Hacer ejercicio. Caminar, andar en bicicleta o nadar son algunas opciones para mantenerse en movimiento en la vida urbana, tan llena de traslados y obligaciones.
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