Hay gente que casi siempre o siempre ve el vaso medio vacío y por eso se la considera pesimista. Puede ser una situación temporal o convertirse en un rasgo de personalidad. La inteligencia artificial afirma que estas personas suelen repetir cinco frases.
Un artículo de Psychology Today afirma que “el pesimismo, en caso de ser crónico, puede ser un factor de riesgo para enfermedades cardíacas y otras condiciones de salud física y mental”. El problema es que el cerebro tiende a decantarse más por lo negativo que por lo positivo.
Más allá de esta tendencia natural, “en la personalidad pesimista aquello que produce dolor o malestar es enfatizado, ya que se asume que todo aquello que funciona correctamente entra dentro de lo que cabría esperar y, por consiguiente, no llama la atención”, explica Psicología y Mente.
De todas formas, el pesimismo puede ser algo coyuntural. Si alguien vive una serie de fracasos es muy probable que comience a vislumbrar el futuro como algo incierto y lleno de obstáculos.
El propio ChatGPT, en base a millones de datos aprendidos de manera autónoma, aclara que “el pesimismo muchas veces no es rasgo de la personalidad, sino una respuesta aprendida tras experiencias difíciles o decepciones repetidas”. Luego de llevar algo de tranquilidad, expone las cinco frases que repiten las personas pesimistas:
1. Seguro que va a salir mal. De esta manera, la persona anticipa un resultado negativo sin evidencia, lo que muestra una expectativa constante de fracaso.
2. ¿Para qué intentarlo, si no va a funcionar? El pesimismo crónico reduce la motivación y, así, la persona asume el fracaso antes de actuar.
3. Siempre me pasa lo peor. Es una manera de generalizar experiencias negativas aisladas y convertirlas en una regla permanente.
4. Eso es demasiado bueno para ser verdad. Denota a alguien que desconfía automáticamente de los resultados positivos, siempre esperando que algo malo suceda.
5. No tiene sentido ilusionarse. Asocia la esperanza con una futura decepción, por lo que evita expectativas positivas como mecanismo de defensa.
Técnicas que ayudan a escapar del pesimismo
Como nadie nace pesimista, sino que la vida lo va haciendo así, también es posible comenzar a cambiar. Algunas técnicas basadas en la psicología son las siguientes:
• Cuestionar los pensamientos negativos automáticos. Por ejemplo, preguntarse: ¿tengo pruebas reales de que esto saldrá mal o es una suposición?
• Practicar el enfoque en lo que se puede controlar. Distinguir entre lo que depende de uno y lo que no reduce la sensación de impotencia.
• Registrar pequeños logros diarios. Anotar avances, por mínimos que parezcan, ayuda a contrarrestar la tendencia a ver solo lo negativo.
• Limitar la sobreexposición a noticias negativas. El consumo constante de información pesimista refuerza una visión oscura del mundo.
• Rodearse de personas con actitud positiva. El estado de ánimo y la forma de pensar son contagiosos.
• Cambiar el lenguaje interno. Sustituir “siempre” y “nunca” por expresiones más precisas reduce la dramatización.
• Apoyo profesional. Si el pesimismo persiste, es hora de buscar apoyo profesional. La psico terapia es una de las formas clásicas de tratar esta situación.