La costa central de California vive un momento crítico: en la bahía de Monterey (es la misma que se denomina también Monterrey con dos r), científicos y conservacionistas han iniciado un ambicioso plan para reintroducir nutrias marinas del sur (Enhydra lutris nereis), después de que una combinación de factores provocara una devastadora proliferación de erizos de mar (Echinoidea) que diezmó los bosques de algas gigantes, fundamentales para la salud del océano y la biodiversidad local.
“Entre 2014 y 2020 la densidad de los bosques de algas gigantes en la bahía de Monterrey se redujo en torno a un 51 por ciento, y los datos muestran que en 2020 la caída ya rondaba el 72 por ciento”, informa el sitio Ecoticias.
Agrega más adelante en su artículo que “en algunas zonas del norte del estado, más del 95 por ciento del manto de algas ha desaparecido y sido sustituido por un ‘pavimento’ de erizos de mar”.
Por qué los bosques de algas son vitales para el ecosistema marino
El sitio Ecoticias añade que “los bosques de algas de Monterey funcionan como auténticas ‘catedrales verdes’ del océano Pacífico. Formados por algas pardas gigantes que pueden superar los 30 o 40 m de longitud, crean una estructura tridimensional donde viven peces, invertebrados, mamíferos marinos y aves, que llegan allí para alimentarse y reproducirse”.
El problema de los bosques de algas se agravó tras la desaparición masiva de estrellas de mar, depredadoras naturales de los erizos de mar. Sin ese control biológico, los erizos se multiplicaron rápidamente y comenzaron a alimentarse de las algas, dejando grandes extensiones de fondo marino estéril.
Las nutrias marinas son otra especie clave porque su dieta incluye grandes cantidades de erizos, lo que ayuda a mantener bajo control sus poblaciones. Donde hay nutrias marinas, los bosques de algas gigantes suelen mantenerse saludables y en expansión.
Sin embargo, donde el ecosistema ya ha colapsado, la recuperación llevará su tiempo. Los erizos pueden sobrevivir largos periodos con escasa alimentación, lo que dificulta el restablecimiento natural del equilibrio incluso con la presencia de depredadores como las nutrias.
Exigen un plan más amplio
A pesar de que la reintroducción de nutrias marinas puede servir para restaurar el bosque de algas, los expertos advierten que la solución debe ser integral. La recuperación real exige abordar el cambio climático, proteger especies depredadoras, regular actividades humanas y reforzar programas de conservación marina. Así, el caso de California se ha convertido en un referente internacional sobre restauración de ecosistemas marinos.
El sitio Ecoticias recuerda que las nutrias fueroncazadas casi hasta la extinción por su piel y solo sobrevivió un pequeño grupo en la costa central de California. El trabajo de rescate y liberación llevado a cabo por Monterey Bay Aquarium y otras entidades ha permitido que, con el tiempo, vuelvan a ocupar esa zona.
“Cada nutria adulta puede comer hasta una cuarta parte de su peso al día, y cuando los erizos abundan, se convierten en uno de sus platos favoritos. Estudios recientes muestran que, donde las nutrias han recuperado espacio a lo largo de la costa de California, los bosques de algas son más extensos y resistieron mejor las presiones del calentamiento y de los erizos a escala de un siglo”, finaliza el sitio sobre ecología.