Hace casi una década, Molly Russell se quitó la vida cuando tenía catorce años después de haber visto contenidos en línea que hacían apología del suicidio, y ahora su padre, convertido en activista de la protección de los menores en el ámbito digital, espera concienciar tras el estreno el domingo de un documental sobre esta tragedia
La llegada a las pantallas británicas de "Molly vs. The Machines" ("Molly contra las máquinas"), de Marc Silver, "hará resurgir parte del dolor", lamenta Ian Russell, de 62 años, en una entrevista a la AFP en Londres
Pero el padre espera que la película muestre que el caso de Molly, quien se suicidó el 21 de noviembre de 2017, no es aislado y "haga evolucionar" el debate sobre el impacto de las redes sociales en los niños
Aunque Russell denuncia la responsabilidad de las plataformas "diseñadas con fines de lucro" en la pérdida de su hija, no aboga por una restricción de las redes para los adolescentes, una medida contemplada por varios países, tras la prohibición aprobada recientemente en Australia
- "Incomprensible" -
En 2022, una investigación judicial concluyó que Molly había muerto "por un acto de autolesión, mientras sufría depresión y los efectos negativos de contenidos vistos en internet"
De las 16.300 publicaciones que Molly había consultado en Instagram, durante los seis meses anteriores a su fallecimiento, unas 2.100 trataban sobre depresión, autolesión o suicidio, estableció la investigación
Sus interacciones con contenidos que promovían el suicidio se multiplicaron hasta que "se convenció de que no valía nada", señala su padre
"¿Cómo pudo Molly convencerse de eso? Para quienes tuvimos la suerte de conocerla, es incomprensible", afirma
- "Replantear" los algoritmos -
La Molly Rose Foundation ha aplaudido algunas medidas legislativas propuestas por el gobierno británico, calificando de "primer paso bienvenido" la reciente prohibición impuesta a los asistentes virtuales de inteligencia artificial de producir contenidos ilegales o perjudiciales
Esta prohibición se adoptó tras la polémica suscitada por la proliferación de imágenes manipuladas con IA de carácter sexual creadas por Grok, el sistema de conversación automatizado de X
En enero, el regulador británico de medios, Ofcom, abrió una investigación dirigida a X y xAI —que desarrolló Grok— para determinar si respetaron la legislación sobre protección de datos en relación con imágenes manipuladas de carácter sexual
La fundación querría que los algoritmos utilizados por las plataformas fueran "replanteados", para promover contenidos "saludables" en lugar de "nocivos y tóxicos"
Para Russell, estas medidas serían más eficaces que la prohibición australiana, que solo cubre 10 plataformas y podría empujar a los menores hacia sitios marginales más peligrosos