El tablero de Medio Oriente acaba de entrar en una fase de máxima tensión. En las últimas horas, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ratificó que su Fuerza Aérea ejecutó una serie de ataques de precisión dentro de las fronteras de Irán. La novedad no es solo el blanco, sino el músculo utilizado: los legendarios bombarderos pesados B-1 Lancer. “Anoche, bombarderos B-1 de Estados Unidos atacaron en profundidad dentro de Irán para degradar las capacidades de misiles balísticos iraníes”, detalla el comunicado oficial. Este movimiento busca neutralizar la amenaza de los proyectiles de largo alcance de Teherán, que Washington considera el motor de la inestabilidad regional. La elección del Rockwell B-1 Lancer no es casual. No se trata de un avión común. Es un bombardero estratégico de largo alcance y velocidad supersónica, capaz de cargar la mayor cantidad de armamento convencional de toda la flota estadounidense. La Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que perseguirá a quienes participaron en la muerte del líder supremo Ali Khamenei “aunque se oculten en sus propios hogares”, según reseñaron medios estatales iraníes. En ese sentido, la organización, responsable de coordinar la influencia iraní a través de milicias chiítas en la región, reiteró que los “enemigos” de Irán no tendrán refugio seguro, profundizando la tensión y el temor a escaladas violentas fuera del país.