La noche del 1 de marzo de 2026, la Ciudad de México vivió una doble celebración musical sin precedentes, con dos conciertos de gran relevancia a pocos metros de distancia.
Mientras el Zócalo recibía a una multitud para el espectáculo gratuito de Shakira, el Teatro Metropólitan ofrecía una experiencia nostálgica con Los Ángeles Negros, quienes reunieron a 3.000 asistentes. Ambos eventos pusieron de manifiesto la diversidad y vitalidad cultural de la capital.
Al mismo tiempo que el público de Shakira llenaba la Plaza de la Constitución y sus alrededores con más de 400.000 asistentes para un concierto masivo, Los Ángeles Negros presentaban un espectáculo íntimo en el Metropólitan, dirigido principalmente a familias y generaciones adultas.
Este concierto paralelo destacó por el ambiente emotivo y por el reconocimiento oficial entregado a la banda chilena por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), celebrando su trayectoria y vínculo con México.
El escenario central de la capital fue testigo de un evento multitudinario al aire libre. Shakira finalizó su gira “Las Mujeres Ya No Lloran” frente a más de 400.000 personas, estableciendo una asistencia récord en el lugar.
Durante el concierto, la artista interpretó 25 canciones de todas las etapas de su carrera, incluyendo temas como “Antología”, “¿Dónde estás corazón?” y “Pies Descalzos”, junto con una colaboración inédita con el colombiano Beéle.
Desde días antes, seguidores acamparon en el centro histórico para asegurar los mejores lugares. La escenografía incluyó un despliegue tecnológico con pantallas y juegos de luces, además de múltiples cambios de vestuario.
A escasa distancia del bullicio del Zócalo, el Teatro Metropólitan atrajo a un público diferente. En lugar de éxitos pop internacionales, la audiencia disfrutó de baladas románticas de los años setenta y ochenta interpretadas por Los Ángeles Negros.
Jhonny, vocalista principal e integrante del grupo desde 2001, agradeció el apoyo: “Muchas gracias por habernos preferido a nosotros”, expresó al inicio del espectáculo.
El repertorio abarcó canciones como “Ayer preguntaron por ti”, “Amor por ti” y “Déjenme si estoy llorando”, generando momentos emotivos entre distintas generaciones de asistentes.
El ensamble instrumental realzó la atmósfera nostálgica. Jhonny dedicó parte del concierto a las personas ausentes: “Esta canción es para todos aquellos a quienes se nos han ido, para aquellos que ya partieron…”, dijo antes de un bloque de temas melancólicos.
También destacó la presencia de niños y jóvenes, entre ellos un niño de nueve años invitado a subir al escenario por su fanatismo, lo que subrayó la continuidad generacional del proyecto musical.