El Perú enfrenta una crisis energética tras la rotura del ducto principal de la Transportadora de Gas del Perú (TGP) en Cusco, incidente que obligó al Gobierno a declarar la emergencia y adoptar medidas excepcionales para asegurar el abastecimiento de gas natural, especialmente en Lima y regiones conectadas por el gasoducto de Camisea. La Resolución Directoral N° 020-2026-MINEM/DGH, vigente desde el mismo día del evento, se estableció como prioridad absoluta el abastecimiento de gas natural para hogares, comercios regulados y el transporte público masivo cuyo único combustible es el GNV. En consecuencia, la venta de GNV para vehículos menores —incluidos taxis, autos particulares, mototaxis y vehículos de carga— quedó suspendida. En diálogo con RPP, el ministro de Energía y Minas, Angelo Alfaro, reconoció que, a pesar de las reservas iniciales en ciertas estaciones de servicio, el flujo de gas para el sector transporte se ha visto drásticamente reducido e invocó a optar por alternativas. “Algunos grifos aún cuentan con reservas, otros ya agotaron su stock debido a la alta demanda y la interrupción del flujo desde la planta. En una emergencia, los taxistas y otros conductores tendrán que echar gasolina”, afirmó y reiteró que la prioridad absoluta es el suministro doméstico, por lo que “para el resto, la única opción inmediata es el uso de combustibles fósiles alternativos”. En este contexto, Alfaro lanzó una advertencia directa a los comercializadores de combustibles: “No hay ningún motivo para incrementar el precio. A los grifos no se les va a vender ni reponer el gas a un precio superior”. Incluso, hizo un llamado a los usuarios para denunciar cualquier abuso de precios, recordando que el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) y otras autoridades están facultadas para sancionar a quienes especulen o suban los precios sin justificación. El Gobierno declaró la emergencia por 14 días, aunque se espera que la reparación pueda concretarse en un plazo menor. Sin embargo, el ministro Alfaro adelantó que, si los trabajos se prolongan, ya se evalúan alternativas logísticas de contingencia, como la contratación de tanques de gas o incluso la llegada de un buque de gas al puerto del Callao para abastecer el mercado nacional de forma temporal. “Si vemos que el problema es mayor, podemos contratar un tanque de gas, un buque gas lo más rápido posible que esté en el Callao descargando”, señaló sin dar detalles sobre la logística. Impacto en el transporte y en la economía de los usuarios Martín Mejía Del Carpio, director general de Cálidda Perú, confirmó para Infobae que la restricción es total para los vehículos livianos. “No te deberían vender, porque si no están violando la norma. Hoy la ley dice que estamos en emergencia y los grifos no pueden abastecer a ningún vehículo liviano”, enfatizó. Según datos de Cálidda Perú, más de 300.000 vehículos duales circulan en Lima y Callao, muchos de los cuales funcionan indistintamente con GNV o gasolina. Sin embargo, la interrupción del acceso al GNV —el combustible más económico del mercado— representa un golpe al bolsillo de los conductores, especialmente taxistas y pequeños transportistas, quienes deberán asumir el mayor costo de la gasolina durante las al menos dos semanas que se estima durará la reparación del ducto. El representante de Cálidda aclaró que la mayoría de los vehículos ligeros en el país son duales, por lo que podrán continuar operando, aunque a un mayor costo operativo. “El aumento en el precio del servicio de taxi va a depender de las decisiones que tomen los propios taxistas. Nosotros hoy día lo que tenemos es una restricción total”, explicó. ¿Cortes eléctricos y alza de precios en el sector industrial? La emergencia también impactó en el sector eléctrico. La interrupción del gas de Camisea dejó fuera de operación a la mayoría de plantas termoeléctricas en Lima y alrededores, con excepción de aquellas que pudieron reconvertirse a diésel, como Fénix Power y algunas de Orygen. Como resultado, el precio de la electricidad en el mercado mayorista se disparó de un rango habitual de USD 30-40/MWh a más de USD 200/MWh, afectando principalmente a clientes industriales. César Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES), aseguró que “no existe posibilidad de racionamiento, porque aún con cero gas para generar, seguimos atendiendo la demanda. No habrán apagones”, aunque aclaró que los industriales que compran electricidad al por mayor sí sentirán el impacto del aumento de costos.